All My Faith Lost … – Chamber Music (2013)

por Xabier Cortés

allmyfaithlost¿Cómo debemos actuar ante la melancolía? Vivimos rodeados de sonrisas vacías y mensajes cegadores pregonando las bondades de la cultura del buen rollo. Propaganda vomitada por un ministerio de la Felicidad encubierto, que nos convierte en simples soportes de una máscara sonriente. ¿Qué ocurre cuando perdemos la esperanza? Y, lo que es más importante para esta santa casa: ¿Cómo es posible trasladar esa tristeza profunda y oscura a la música? Existe una belleza pura y delicada en la melancolía, una belleza ésta que anhela ser encontrada que necesita saberse objetivo. Descubrirnos desnudos ante un estado de ánimo que una sociedad guiada por la impostura se empeña en evitar —imposible— o en simplemente enmascarar con fuegos de artificio y falsas máscaras. Una melancolía que necesita saberse meta y aspiración del Arte pues entonces, y sólo entonces, la melancolía será una forma de Belleza superior. El dúo italiano All My Faith Lost… acepta el guante y ha convertido este Chamber Music en un sincero homenaje a la melancolía y, como no, a la búsqueda de La Belleza en esa tristeza profunda.

No es ningún secreto que la causa goth siente una especial conexión con todos los senderos que conducen a l melancolía. Hablamos aquí de una rama goth diametralmente opuesta a esos más preocupados en convertirse en un catálogo andante de Alchemy o en el último grito en extensiones de neopreno y vestimenta de infecto gusto para colgar algún ridículo video en una red social con la que conseguir su porción de casito. En las antípodas de ese lugar ponzoñoso y pestilente se hace fuerte All My Faith Lost…, en su particular paraíso melancólico desborda delicadeza y sencillez: composiciones sencillas entre lo ethereal y el neoclásico —moviéndose en una escala paralela a la de los franceses Dark Sanctuary, por ejemplo— con una muy sólida y bien desarrollada base. All My Faith Lost… construye unos patrones envolventes y en los que rápidamente sabremos encontrar cobijo, unas estructuras sostenidas con elegancia por un juego vocal doble entre Viola Roccagli —frágil, hipnótica y poderosa— y Federico Salvador  —una voz sobria y misteriosa— que nos van golpeando con delicadeza unos delicados versos de Joyce a lo largo de un álbum generoso. Belleza y melancolía unidos aquí a un nivel elemental, atómico: se fusionan atmósferas, sonidos e imágenes construyendo un paisaje absolutamente delicioso a nuestro alrededor, un paraje desnudo, grisáceo, cubierto por una fría niebla pero que a la vez somos capaces de sentir como propio y seguro. Continuamos avanzando prestando atención a los pequeños detalles que salpican esta colección de imágenes que All My Faith Lost… es capaz de construir aquí y apreciamos la sencillez de la guitarra; una guitarra que no necesita de argucias de estudio para sonar tan pura como imponente, pequeños encontronazos con una sensible flauta —en Strings in the earth and air, por ejemplo— y todo un despliegue de cuerdas: desde el violín hasta la viola.

Chamber Music exige ser comprendido como un certero retrato de la naturaleza humana —ayudados aquí por los textos de Joyce, quizás— funciona también como un exquisito homenaje romántico, delicado, etéreo, sencillo, profundo y sólido a la melancolía, entendiéndola como una forma más de Belleza suprema y no como un mal a erradicar por mucho empeño y medios que disponga el ministerio de la felicidad. Honestidad y elegancia, un sonido puro e hipnótico del que no sabremos ni querremos escapar

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