Nujabes – Modal Soul (2005)

por Álvaro Mortem

Nujabes - Modal Soul (2005)Si bien el hip hop instrumental suele ser agradecido con el oyente ocasional, eso no excluye para que haya clases dentro del género. Entre cada Dj Shadow y cada Dj Krush, los dos extremos más alejados y próximos del mismo espectro, tenemos la infinidad de mediocridad inundando la posibilidad de nuestros oídos. Agradecido, no infalible. Es por eso también que encontrar músicos que se salgan de las coordenadas clásicas para atreverse con requiebros, tomando distancia con los clásicos del género, se torna odisea; el género es agradecido sólo en tanto su dificultad provee. Como género es tan dúctil que su manipulación enojosa y, por ello, capaz de ofrecer resultados.

Hablar de Nujabes es hablar del más agradecido músico de hip-hop instrumental que hemos conocido en años. Desde su trabajo en Samurai Champloo, aunque ya desde su prodigioso Metaphorical Music —auto-explicativo desde su título, aunque sólo se pueda comprender su dimensión al penetrar en profundidad— había demostrado su capacidad, su carrera no hizo más que elevarse; quizás Modal Soul sea su trabajo más pulido, el más cerrado y perfecto, por aquello que tiene de tomar distancia para llenar los pulmones y volver a sumergirse: en su elevarse y sumergirse de nuevo tiene el margen justo para arriesgar, para probar a apurar un segundo más, consiguiendo con ello sus objetivos mejor medidos. Su estilo eminentemente jazz se va desatando aquí de forma ejemplar, si es que no más acuciada, por aquello que tiene de juego al límite; no es exactamente jazz, no es exactamente hip-hop: es Nujabes apostando fuerte por ser capaz de apropiarse de ambos sin salirse nunca de su estilo.

Ya lo dice el título: alma modal. Es fácil seguir esas mínimas variaciones, que no siempre son de orden jazz —la exquisita World’s End Rhapsody nos remite tanto a Motown como al Chicago house más negro—, y dejarse sorprender por su facilidad para dejarse encerrar en aparentes melodías circulares que acaban saliéndose por la tangente del modo más imprevisto, siempre con algún explosivo rasgo de genialidad que supone la varianza mínima que hace de sus melodías algo más: una percusión, un repentino estilo black power o un deje japoneizante desbarajusta la totalidad de la melodía para convertirlo en otra cosa, haciendo del uso modal primero la fuga imprevista hacia el mundo de Nujabes. Ahí radica su encanto. Nunca intenta darnos lo que queremos o lo que esperamos, sino que siempre inicia el proceso a través del cual nos da aquello que necesitamos de sus canciones; quizás por eso sean tan sencillas y digeribles, sólo en primera instancia, pudiendo desgranarlas hasta la infinitud cuando uno pretende penetrar en su basta y hermosa profundidad última.

Modal Soul, el canto de cisne de un alma demasiado grande para este mundo: semper fidelis, Nujabes.

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