Pharmakon – Abandon (2013)

por Xabier Cortés

PharmakonEl miedo a la muerte es algo inherente al ser humano. Perdemos la inocencia en el momento en el que somos conscientes del carácter finito de nuestra existencia y pasamos apresuradamente a aferrarnos a cualquier clavo arrienda que nos prometa algo más allá del cartel de game over. Algunos se refugian en la fe, otros en el conocimiento, los que menos comienzan una incansable búsqueda de hechos y pruebas para demostrar que existe algo más allá mientras que otros pocos comienzan a desbarrar acuciados por sustancias y brebajes de cuestionable salubridad e inciertos resultados. Un nexo común vertebra a todos ellos: el miedo a la muerte no desaparece. La muerte convertida en el tabú primigenio, la última frontera, el extremo más extremo dentro del extremo y, como no podía ser de otra manera, la muerte se convierte en un inmejorable caldo de cultivo para los artistas que huyen de los convencionalismos, saltan las barreras que el buenrollismo imperante en esta sociedad del «sonríe y los problemas desaparecerán» que nos venden y que nos bombardea sin piedad para centrarse en la muerte, en el dolor, en la oscuridad, en la nada. Pharmakon, moniker tras el que se encuentra la artista neoyorquina Margaret Chardiet, se envuelve de esta oscuridad prohibida y abraza la libertad absoluta para para dar forma a Abandon, su primera referencia.

El punto de partida de este Abandon no puede ser más esclarecedor: el grito que nos da la bienvenida nos avisa de que no existe salvavidas, tampoco encontraremos redención, sólo oscuridad y muerte. Pharmakon se materializa en forma de imparable máquina ruidista para escupirnos a la cara una verdad oculta. Una verdad relatada a través de la pérdida de ese miedo a la muerte, una verdad que se sostiene y que encuentra su razón de ser en esos pensamientos que nos vemos obligados a encerrar en lo más profundo de nuestra mente para que jamás vean la luz. Abandon no es una revolución, tampoco es una llamada de atención que nos obligue a despertar de nuestro letargo. No, Abandon es en realidad una tonelada de TNT al conformismo y a los conceptos sobre el Bien y el Mal que persiguen a la Humanidad desde hace miles de años. Chardiet se nutre de la víscera, de la profundidad malsana para construir una colección de composiciones complejas, densas e intensas. Pharmakon se deja llevar por lo visceral, dejando de lado la parte racional, lucha contra sí mismo, se tambalea pero sin perder en ningún momento la verticalidad y se ve rodeado por una espesa maraña de sonidos sangrientos, ritmos marciales con sugerentes movimientos industriales, drones hipnóticos, voces explosivas y un discurso demoledor.

Explosivo a la vez que pausado, este álbum avanza con la imperturbable languidez de una columna de carros blindados: nada queda a su paso, todo se destruye, todo es muerte. Entiende el ruido como un camino válido —y único— para no sólo ser capaz de materializar la destrucción de tabúes y barreras; también encuentra ahí, en mitad de un muro sónico de altura insultante, la belleza de la destrucción, el fin mismo del Arte agazapado en una pila de escombros iluminando con una luz aterradora todo ese rastro de destrucción que ha dejado la música para encontrarlo: ¿existe algo después de la muerte? No lo sabemos pero nos da igual, regocijémonos en la Nada, en la destrucción y en la oscuridad.

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