Melvins – Stoner Witch (1994)

por Álvaro Mortem

Melvins - Stoner Witch (1994)Siempre han existido escenas alternativas al mainstream a lo largo de la historia, salvo porque con el tiempo todo se vuelve homogéneo y parece que lo que adoramos hoy fue, por necesidad, algo conocido y aplaudido por las mayorías ya en su mismo tiempo primero. Aunque a veces ocurra eso, no es lo común ni por lo más remoto. Aquellos que se salen de la norma para abrazar formas fuertes de disidencia moral o cultural, los monstruos que abrazan una idea de arte que transciende incluso la opinión de su tiempo, han estado presentes siempre a lo largo de la historia; aquel que tiene algo que decir siempre tiene público, aunque sea reducido y extraño hasta que se le reconoce dentro de un movimiento más grande a través del tiempo.

Si pudiéramos decir algo sobre Stoner Witch es que lo único que comparten en común todas sus canciones es un sólido principio stoner: bajos bien redondos formulan toda la melodía desde una calculada pesadez que nos transporta a un viaje psicodélico de maravilla a través de un desierto marihuanero que se nos antojan como los suburbios de clase media de cualquier ciudad norteamericana. Todo lo demás son salpicaduras y guiños del grupo. Cuando se antoja que abrazan ciertas influencias grunge en Roadbull, como un cántico de guerra formidable, hace sorprendente que poco después metan el hocico de lleno hasta el sludge —al cual no se le supondría cierta popularidad hasta cuatro años después, con la llegada de Electric Wizard— con At the Stake, conduciendo su sonido a través de un viaje abrupto de virajes extraños pero coherentes en el tiempo. Todo el disco va hibridando entre diferentes formas de stoner venidas o por venir, siempre con el inconfundible sello de los Melvins, disparando en todas direcciones.

Resulta tan desastrado e irónico y, al mismo tiempo, firme y bien conjugado que parece como un chiste formulado a espaldas del oyente. Si bien es cierto, lo del chiste, no es menos cierto que atenta contra alguien, que no es el oyente; cualquier pretensión de fijarlos dentro de una estructura, de una lógica subyacente basada en un a b c arquetípico, fracasa por su pretensión de conducir su sonido más allá, o más acá si consideramos su génesis y objetivo los Melvins mismos, de cualquier categorización espuria. Exudan desierto, droga y autenticidad por todos sus poros. No sacrifican nada propio en un ritual consistente en un viaje alucinatorio atravesando un profundo y vasto desierto mental del que no estamos seguros de poder salir, ni siquiera de querer hacerlo. Cualquiera que se acerque al trabajo podrá abandonarlo rápido si no pone los cojones sobre la mesa, si le faltan agallas para apropiarse de su sonido; los que apuesten por encima de sus propósitos, descubrirán como en 1994 se pudo adelantar y sintetizar todo un movimiento que aún sigue dando coletazos en forma de grupos reinventando la esencia misma del rock: sexo, drogas y fugas psicogénicas hacia una verdad más profunda del alma.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: