Agalloch – The Serpent And The Sphere (2014)

por Xabier Cortés

AgallochNo descubrimos nada nuevo si comenzamos afirmando que Agalloch es uno de esos pocos proyectos musicales que se han caracterizado por su facilidad a la hora de moverse por los terrenos más extremos e inexplorados dentro de la familia metálica. Desde el personal y característico doom meets black metal que destaca a todos sus trabajos y que es y sigue siendo parte fundamental, cuando no la columna vertebral, de su sonido, han sabido expandir los propios horizontes del género y, a su vez, enriquecer los orígenes del mismo aportando una colección de elementos musicales que se suponían ajenos a esa pesada melancolía que refleja el doom. Elementos como el folk, con su tradición y la delicadeza de unas melodías y unos desarrollos sencillos que unidos a la complejidad de esa estructura metálica sobre la que se sostiene Agalloch ha creado un sonido poderoso y sublime; delicado y oscuro. No debería sorprendernos esta brillante unión entre los guiños folk y la densidad doom: ambos géneros tienen en la melancolía su razón de ser; cuando el primero añora un pasado diferente y sencillo alejado de las cárceles de hormigón y cristal en las que vivimos el otro se contenta con sobrevivir a una oscuridad eterna. Tal para cual. Con su último lanzamiento, The Serpent And The Sphere, Agalloch sigue explorando los caminos que comenzaran en aquel lejano ya Pale Folklore.

Para esta ocasión Agalloch ha decidido no escatimar en el ejercicio del doom. Adopta gestos á la My Dying Bride en esos primeros acordes que nos presentan Birth And Death Of The Pillars Of Creation adaptándolos a su particular universo —el folk de la mano de una imponente guitarra acústica—y demostrando a los incrédulos por qué Agalloch es uno de los proyectos musicales más importantes de las últimas décadas. Retorcer los límites propios de la melancolía, derramando lágrimas sobre tierra quemada, añorando tiempos pasados en lugares en los que la esperanza hace mucho tiempo que no hace acto de presencia. La languidez de unos riffs incómodos y largos, la sólida estructura rítmica y una voz rota y desesperanzada nos esperan en este camino oscuro y sinuoso por las particularidades del universo Agalloch. Un camino repleto de trampas: engañados por la delicadeza de unas guitarras acústicas magistrales creemos ver esperanza en el horizonte, pero no es así. Nuestros pasos firmes pero cansados sólo conseguirán arrastrarnos a una profundidad de la que no podremos escapar. Un abismo en el que no existe la luz, ni siquiera nos llegan sus venenosas emisiones. Nada.

Pocos grupos son capaces de conjugar en una misma fórmula elementos dentro y fuera del universo metálico con tanta delicadeza y saber hacer como lo hace este combo norteamericano. No sólo son capaces de llevar a buen puerto una tarea complicada y desagradecida como ésta; también son capaces de dotar de un profundo sentido conceptual a esta sólida y dinámica unión entre los dos mundos. Nada es al azar en Agalloch, todo es resultado de una reflexión seria y honesta, así lo demuestran una vez más en The Serpent And The Sphere.

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