Esplendor Geométrico – Eg-1+ (2000)

por Xabier Cortés

esplendor-geometrico-eg1El ruido aturde, el ruido te ciega, el ruido se apodera de tus sentidos. Notas una fría y afilada barra de hierro rasgando lentamente en tu piel, atravesando músculos y órganos vitales trayendo el frío artificial a una masa amorfa de carne, sangre y vísceras. El dolor remite o, por lo menos, se vuelve soportable; esa irritante sensación de frío se disipa entre los jadeos y los torpes intentos del corazón por mantener un flujo sanguíneo constante. Pero ese dolor nunca se ha ido, nos acostumbramos a él, adoptamos su forma y nos acurrucamos entre sus delirios afilados hasta hacerlos nuestros, hasta convertirlos en una extensión más de nuestro cuerpo. Acero y carne unidos en una masa biomecánica en la que no sabremos diferencias dónde empieza lo artificial, dónde termina lo orgánico. La forma industrial en perfecto equilibrio con un paisaje desolado en el que sólo acertaremos a adivinar la silueta de hierros retorcidos sobre cuerpos sin vida maquillados con grotescas muecas de dolor y placer. Así es como suena Esplendor Geométrico, crudo e indiscriminado y así es como debe sonar el industrial: frío y cortante.

En este Eg-1+ que hoy nos ocupa, que no es otra cosa que una recopilación en el que se dan cita las composiciones que formarán ese cassette histórico de título Eg-1 de 1982 y varias rarezas más, representa a uno de los referentes a nivel europeo en lo que a la escena industrial se refiere. Composiciones densas y crudas, en donde el glitch se fusiona con los imposibles bucles infinitos de pura experimentación fruto de retorcer La Máquina hasta hacerle vomitar su último aliento en forma de sonidos intensos, punzantes y agónicos. Eg-1+ se presenta ante nosotros no cómo un vacío ejercicio de nostalgia, tampoco estaremos frente a (sólo) una recopilación de antiguos himnos industriales que marcarían el camino a seguir. El mensaje que una vez explotara en Eg-1 sigue vigente tanto en el año de edición de este trabajo como hoy en día, catorce años después. Éste es el verdadero sentido de Eg-1+: sigue siendo necesario repetir las consignas que se encierran aquí treinta años después de su lanzamiento original, la decadencia de la sociedad occidental así lo ha querido; su deriva descontrolada necesita de las composiciones rectas, afiladas y desnudas de Esplendor Geométrico para retorcerse en su propio fango y conocer su cruda verdad: no hay salida, no la busques.

Aceptar el ruido y hacer que el ruido sea parte de nosotros como plan vital final. Dejarse envolver por las incisiones profundas y frías que producen clásicos como Muerte A Escala Industrial, Amor en Mauthausen, Neuridrina o esa terrorífica y espectacular versión de Quince Años Tiene Mi Amor —sí, la del Dúo Dinámico— que luego utilizaran Válvula Antirretorno para retorcer todavía más y crear una versión todavía más enferma y desquiciada que la de Esplendor Geométrico. Composiciones de las que no podremos escapar: se posarán tan profundamente en nuestro cuerpo que nos acompañarán con su balanceo rítmico e hipnótico hasta el fin de los días. Larga vida a Esplendor Geométrico.

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