The Cure – Wish (1992)

por Álvaro Mortem

The Cure - Wish (1992)A veces olvidamos que la música es el arte perfecto para vehicular sentimientos. Todo lo que queramos expresar sobre lo que llevamos dentro se puede decir a través de una canción, disponiéndonos a las melodías y no a las palabras, por aquello que tiene de lenguaje universal; los matices idiomáticos se pierden en la traducción, pero la música no requiere traducir. Incluso más que la poesía, que es la literatura devenida musical, es en el ámbito de la música donde es más propicio expresar todo aquello que nos atenaza de forma personal, liberándolo o haciéndoselo saber al mundo, no en busca de una catarsis tanto como una confirmación de aquello que atesoramos dentro. La música no libera, pero al menos sí plasma los sentimientos.

Aunque The Cure llevan ya veinte años sin levantar cabeza, hubo un tiempo donde consiguieron parar un último gran disco que se abrazó al conceptualismo para construir el testimonio de su propia incapacidad futura: Wish. Aquí nos encontramos con The Cure en plena forma, con algunos momentos de brillo que intentarían explotar después en The Cure consiguiendo dar grima en exclusiva —porque aquí los momentos luminosos se manejan como contraste efectivo con respecto de una oscuridad profunda, densa, que obliga a crear ese contraste para que el disco no deba llamarse Suicide—, que nos dan un conjunto de canciones brillantes, tendentes a sobrepasar la barrera de los cincos minutos, y con una obsesión progresiva hasta entonces desconocida en el grupo. Las canciones ganan en riqueza, en matices, para ir más allá de hasta donde habían llegado hasta entonces. Tómese como ejemplo From the Edge of the Edge of the Deep Green Sea, el caso paradigmático del disco: cerca de ocho minutos de gothic rock progresivo donde Robert Smith lo da todo con una letra y un registro vocal inconcebible ya no para sus discos posteriores, sino siquiera para cualquier grupo del presente.

Wish es una singularidad en la carrera de The Cure. En lo musical resulta inconcebible e irrepetible, pero incluso en el ámbito conceptual abre derrotados que, aun siendo explorados con anterioridad, son llevados hasta un punto más profundo: es un disco conceptual sobre el deseo, sobre la autodestrucción a través del deseo, por la imposibilidad de modular los sentimientos en correspondencia con un mundo (o una persona) que insiste en atentar de forma constante contra el contenido del propio deseo formulado. Es algo que se puede apreciar también en lo formal, en los contrastes violentos en la música, dado en el salto de las canciones más luminosas hacia las más oscuras —en un clásico, pero efectivo, uso pasivo agresivo del montaje musical—, tanto como en los desarrollos rallano lo psicodélico sumándose en diferentes capas a lo largo del disco, haciendo hincapié en un pesado y profundo bajo que nos acompaña en un viaje eterno hacia las simas inconcebibles de la desesperación humana.

Un disco sentimental, y cargado de sentimientos, que hay que aceptar como lo que es: una singularidad irrepetible, un canto a la desesperada de un hombre que, ya entonces, se veía cayendo con lentitud hasta lo más profundo del abismo. Un disco tan brillante como triste.

One Comment to “The Cure – Wish (1992)”

  1. La continuación espiritual y estética de “Disintegration”. Un gran disco del que se habla muy poco, incluso entre los fieles de The Cure. Menos mal que aquí sí se habla de estas cosas.

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