Venetian Snares – My Love Is A Bulldozer (2014)

por Xabier Cortés

venetian-snaresNo es la primera vez que defendemos aquí el carácter de evolución constante que debe ser guía y piedra filosofal del artista para no quedar enfangado en viejos guiños y clichés. Se hace necesaria una evolución, perseguir horizontes puede que no nuevos, sí por lo menos diferentes. No exigimos, desde luego que no, reinvenciones a cada lanzamiento discográfico: estaríamos cayendo en uno de los errores básicos de la nuestra tan querida/odiada sociedad occidental; productos —dicho esto con toda la inquina del mundo— prefabricados y de periodicidad insultantemente corta que nos evita encontrar los sonrojantes errores, fallas del que peca ese producto. Productos llenos de artificio y pompa pero de nulo calado, tan rápido como vienen se marchan. Existe, para nuestro gozo y para vergüenza de los llamados reyes de las escenas musicales más populares del momento, una serie de artistas con un inquietante sentido de la innovación que son capaces, tras la imprescindible reflexión siempre lejos de los departamentos de márketing, de crear obras adelantadas a su tiempo, trabajos que son capaces de llevar un paso más allá —este paso no tiene por qué ser necesariamente de miles de kilómetros: un pequeño giro aquí, una pequeña interrupción allá es suficiente para enfilar un nuevo rumbo— siguiendo la estela de sus anteriores composiciones. Aaron Funk, parapetado tras su moniker Venetian Snares vuelve a reventar los pilares de nuestra civilización occidental con My Love Is A Bulldozer.

Sigue el bueno de Aaron explotando los caminos que empezaran a apreciarse en su anterior referencia —de hace cuatro año, casi nada— My So Called Life, pero es capaz de profundizar mucho más en todo aquello que veíamos en su último trabajo trabajo hasta hoy: las programaciones de las percusiones se vuelven (todavía) más salvajes y más refinadas a la vez, más complejas aún y que suponen el contrapunto perfecto para esas interrupciones neoclásicas que tan bien sabe retorcer Funk y que incluso es capaz de acompañarlas con su voz en varias composiciones, además de por una importante selección de sampleos funkies a más no poder y unos guiños a las partes más jazzies de Squarepusher y sus robots. My Love Is A Bulldozer es tan refinado como ver a una excavadora con el motor encendido, impoluta, expuesta en un museo tras el eterno cordón de terciopelo que nos sirve de protección. Sabes que en cualquier momento esa mole de acero vencerá y aplastará a todo lo que encontrará a su paso pero eres incapaz de apartar la mirada de su belleza, eres capaz de perderte en todos esos complicados mecanismos hidráulicos y en todos esos extraños sonidos que provienen de vete-tú-a-saber-dónde.

Frenético y pausado, demoledor y delicado. My Love Is A Bulldozer mantiene un carácter apremiante y nervioso sostenido a lo largo de sus algo algo más de cincuenta minutos, se rodea de esa necesaria parafernalia clásica para resultar ser en definitiva una oda romántica pero siempre con la contundencia y el espíritu de una excavadora de cuarenta toneladas dirigiéndose a toda velocidad hacia nosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: