Anathema – Distant Satellites (2014)

por Xabier Cortés

ANATHEMA - Distant SatellitesLa interesante y rica travesía musical por la que se ha movido —y se mueve todavía— Anathema en los últimos años no es algo que a estas alturas debiera sorprender a nadie. Atrás quedaron esos días de vorágine doom formando tridente con My Dying Bride y Paradise Lost a principios de los años noventa, Anathema se ha resuelto como una banda de rock emocional y atmosférico en el que todavía se aprecian esos desarrollos melancólicos que comenzaran años atrás y que han seguido trabajando hasta hoy. Incomprendidos por la misma caterva metálica de siempre que los tildaba de «vendidos» por encaminar sus pasos hacia otra vertiente musical lejos de los delirios doom metaleros de sus comienzos y pedían la cabeza de los hermanos Cavanagh servida en bandeja de plata por el ultraje y la traición a los principios del métal. Esta deriva extrametálica de los de Liverpool que enfureció, y lo sigue haciendo aunque no al mismo nivel, a la caverna metálica de la cerrazón, se ha descubierto como un camino excelente en el que el potencial de este quinteto cuasi-familiar ha explotado, explota y seguro que seguirá explotando por unos cuantos años más, así lo han demostrado una vez más con Distant Satellites.

Una de las grandes maldiciones que pesa sobre Anathema es el listón marcado por esa genuina obra maestra llamada A Natural Disaster: todos sus trabajos desde entonces han sido y serán irremediablemente comparados con ese álbum editado hace once años. No es necesaria tal comparación, desde luego que no, cada trabajo de los de Liverpool busca su propio camino y no necesita de la impertinente comparación para saberse mejor o peor que el resto pero sí necesita los conceptos y los desarrollos que se han ido explorado a lo largo de la vida discográfica de Anathema para seguir completando su plan maestro. Si el anterior Weather Systems nos hizo olvidar el flojo We’re Here Because We’re Here —que no era un disco malo, desde luego, pero sí desconcertante y con la inspiración justaanterior, este Distant Satellites sitúa a los de Liverpool en otro estadio superior, en otra dimensión directamente. Todo parece, y es, más homogéneo, más profundo, más denso en este álbum: la voz de Vincent encuentra más apoyos que nunca en la fantástica Lee Douglas, el piano y los sintetizadores se unen a los arreglos de cuerda en una orquesta emocional al más alto nivel e incluso se permiten sencillos coqueteos con la electrónica y el trip-hop siempre manteniendo intacta la idiosincrasia del grupo.

Aparte de ser una perfecta continuación de su anterior álbum, Distant Satellites consigue atraparnos en esos paisajes infinitos con una colección de canciones que te retuercen las entrañas hasta hacerte sentir vivo, composiciones taladrando tus emociones hasta hacerlas revivir de su estado comatoso, líneas vocales que te traen de vuelta del Abismo acompañadas de unas líneas de piano que te apremian y te obligan a acelerar el paso para descubrir todos los secretos que se esconden en el particular universo de Anathema.

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