Trophy Scars – Hospital Music for the Aesthetics of Language (2003)

por Álvaro Mortem

Trophy Scars - Hospital Music for the Aesthetics of Language (2003)Es común que el amor sea representado, en el imaginario artístico, desde una convicción poética alejada de toda fisicalidad inmediata contenida en el mismo. Lo cotidiano se evapora, se utiliza la metáfora como metafísica del sentimiento y todo acercamiento pasa por la bastardización de lo real; es imposible reconocer el sentimiento en el arte elevado, porque parece estar hablando de algo más puro y perfecto de lo que en la realidad es. De lo que la experiencia nos transmite, ya que el amor se define también en su cotidianidad. Cuando en el arte se consigue congraciar ambos puntos discordantes, el lugar donde todo su carácter elegíaco se evapora en favor de los aspectos mundanos del amor humano, es cuanto es posible alcanzar el grado de obra maestra. De obra de arte.

En Hospital Music for the Aesthetics of Language nos encontramos el fervor juvenil que cabría esperar de un primer disco, una rabia tan apenas contenida caracterizada a través de los ámbitos más juguetones del screamo, pero también un deseo experimental que abandonarían en sus subsiguientes trabajos. Utilizan el screamo, su rabia, su juventud, como elemento base de su síntesis. Con un predominante uso del jazz para catalizar la mezcla, van destripando con virulencias unas melodías cargadas de más tecnicismo del que aparentan en primera instancia; combinan lo virtuoso con lo indecente, la exhibición pública de talento con un inaceptable exhibicionismo impúdico. Es ahí donde se sitúa el concepto mismo tras su esputo azul: sólo a través de una violencia técnica, quirúrgica, es posible desnudar aquello que existe oculto entre sentimientos sepultados bajo miles de capas de metafísica, poesía y engaño. Música de hospital para las estéticas del lenguaje, dicen. Nueva carne mesetaria redefinida en el espacio de la geografía sentimental, decimos.

Existiendo lugar sólo para el amor, uno tan puro y perfecto y humano que sólo puede definirse a través de un acto gargantuesco de violencia desmedida y sin control, cualquier pretensión de disociar su búsqueda interna de su forma redundaría en un fracaso inaceptable. Ya desde el título somos advertidos, no existe lugar para errar bajo su atenta mirada; esgrimen la estética de un lenguaje imposible, el del amor, a través de la música de hospital, un tratamiento clínico. Trophy Scars hacen uso de su juventud como la inaceptable búsqueda que hasta el momento se declaraba imposible, imponiéndose como juveniles por pura necesidad; nos enseñan a articular sentimientos que poseemos ocultos en nuestro interior, nos hablan de aquello que hasta ahora nos había sido ocultado. El amor no es algo puro y elevado, es algo de este mundo: el amor nunca fue cuestión del alma, sino de la física sentimental de los desorganizados cuerpos humanos.

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