Nick Cave & The Bad Seeds – Push The Sky Away (2013)

por Xabier Cortés

Nick-Cave-and-the-Bad-SeedsHablar a estas alturas de Nick Cave puede resultar extremadamente sencillo. Basta con aferrarse con ciega locura a la colección de idioteces y tonterías caducas que lo definen como un predicador pecaminoso, un vampiro diurno o el pope de lo goth. Huir de este tipo de sandeces resulta ser el único camino a seguir para evitar caer en posturas más propias de programas de televisión infectos que de nosotros, testigos culturales. Ya conocemos la historia de Nick Cave, conocemos también sus principios devastadores en clave punk con Birthday Party y antes con The Boys Next Door— y también somos conscientes y devotos de su particular prosa entre lo lúgubre y lo dramático. Con todo esto, ¿cómo debemos aproximarnos al último lanzamiento del genio australiano junto a sus Bad Seeds? La única salida posible es tomar Push The Sky Away como una obra total, no sólo como un nuevo lanzamiento discográfico más de la brillante y trabajadora mente del señor Cave, debemos tratarlo como otra obra definitiva más en la amplia trayectoria de Nick Cave & The Bad Seeds.

La facilidad para contar historias junto con el inmenso poderío de la prosa de Cave: su obsesión por Dios, la muerte y el amor es algo que ha venido desarrollando a lo largo de todo su vasto legado musical y literario. Su manifiesta devoción por el southern gothic como paisaje recurrente también ha sido una de las muchas marcas de identidad que han definido a Nick Cave & The Bad Seeds a lo largo de su larga trayectoria. Lejos de resultar repetitivo, la excelente pluma, máquina de escribir en este caso, de Cave ha conseguido exprimir —y lo sigue haciendo— y, por lo que podemos deducir de Push The Sky Away, lo seguirá haciendo durante muchos años. Porque Cave sigue explorando los complicados escenarios del amor, la pérdida, sigue queriendo explotar su relación con Dios —lejos de cualquier manifestación religiosa organizada— y seguirá obsesionado con la muerte como redentor final de una vida agitada y completa. Así es Push The Sky Away, la narrativa melodramática de Cave consigue su apoyo en unas composiciones complejas, llenas de matices en las que una vez más los Bad Seeds despliegan su increíble potencial en favor de la melancólica voz de Cave. Encontramos detalles de las obsesiones que castigan a Cave en Water’s Edge —un recurso éste, el de la orilla, el agua, que Cave utiliza para simbolizar la transición entre el mundo de los vivos y de los muertos, como fuente de vida, vehículo para la esperanza pero también herramienta para la desdicha—. Nos encontramos frente a frente con el amor, siempre desde la sórdida perspectiva del australiano, en Jubilee Street: imposible imaginar un lugar tan hipnótico y magnético a la vez que peligroso como ese cuadro que describe Cave.

No resulta exagerado situar a este Push The Sky Away como uno de los mejores trabajos de Nick Cave & The Bad Seeds hasta la fecha. Alcanza sin pestañear la complejidad conceptual y musical que ya desarrollara en The Lyre Of Orpheus, por ejemplo, y se vuelve contra su pasado construyendo una serie de composiciones que se entienden como un todo indisoluble, una historia dividida en nueve partes cada una con su propia personalidad pero, de esa manera que sólo los genios son capaces de crear, imposibles de apreciar en su totalidad si no es adentrándose en sus profundidades por completo, sin mirar atrás y sin preocuparnos de que la salida esté ahí para nosotros.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: