Wolves In The Throne Room – Celestite (2014)

por Xabier Cortés

Wolves In The Throne RoomUna de las características más destacables del black metal es su capacidad de transformación: ese algo puede ser black metal sin tener la necesidad de adscribirse a los cánones y a los elementos tradicionales y arquetípicos del género. Esta transformación de la que hablamos en muchas ocasiones no es más que un ejercicio que consiste desechar cierto número de elementos para dejar solamente el núcleo y poder de esta manera convertir esa esencia inamovible en un desarrollo sónico diferente en las formas, pero respetando el fondo con la firme convicción de trasladar y de abrir nuevos caminos para así evitar el estancamiento. Estancamiento éste que, por otra parte, resulta ser uno de los grandes males que asedian el black metal hoy en día: la proliferación de cientos de proyectos cuya máxima aspiración es copiar viejas recetas y proclamar a los cuatro vientos que ellos son el verdadero black metal bien pertrechados con el corpse paint y demás parafernalia. Wolves In The Throne Room ha sabido reconstruir su black metal eliminando los elementos tipo del black metal para acabar creando Celestite: un acercamiento ambient y synth al black metal.

Que el ambient es un paso lógico y natural dentro de la horda blackmetalera no es algo que tenga que sorprendernos,. Son muchos los ejemplos que podemos vomitar aquí siendo el caso de Ulver el más extremo de todos ellos o Burzum como el ejemplo más traumático para la caterva trve. El componente ambiental era una pieza más del engranaje de este proyecto usamericano que ayudó y de qué manera a situar —o por lo menos— desviar el centro de atención del clan black metal de su hogar europeo hacia los Estados Unidos. Con sus dos anteriores lanzamientos bordeando peligrosamente el abismo del tedio y la repetición a fuerza de volver a utilizar —esta vez sin gracia y sin el factor sorpresa— los elementos que aparecían en sus primeros álbumes y que les ayudaron a convertirse en una pieza importante dentro del cada vez más sólido universo black metal. Para Celestite, Aaron y Nathan Weaver han decidido no sólo dar un golpe tremendo encima de la mesa, sino coger esa mesa y destrozarla en la espalda de aquellos que vaticinaban el fin de Wolves In The Throne Room. Celestite no es sólo un giro considerable en la trayectoria , también representa todo un tour de force dentro del black metal: no sólo se apropia de elementos ambientales desechando la batería, también hace suyos guiños synth á la Tangerine Dream del Stratosfear y también se adentra en los drones eternos y desquiciados que nos llevarán inmediatamente al espíritu que rodeaba al Dømkirke de Sunn O))). Todos estos fundamentos se consolidan en Celestite manteniendo un sólido equilibrio para seguir enriqueciendo el black metal más allá de sí mismo.

Retorcer las bases de un género, centrifugarlas hasta quedarse con la más pura esencia del mismo y convertir después esas mínimas partículas en un sonido en el que ese espíritu se nos muestra de otra manera completamente diferente en la forma pero con el mismo aire lúgubre, frío y oscuro de siempre.

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