Mayhem – De Mysteriis Dom Sathanas (1994)

por Xabier Cortés

Mayhem_DeLa distancia del tiempo nos regala una perspectiva que resulta ser imprescindible a la hora de juzgar la importancia de una obra concreta dentro de todo un género. Esta distancia nos permite alejarnos de ese molesto halo de novedad para dejarnos ver la magnitud de la obra en su totalidad; lejos de fuegos artificiales y fanfarrias que no harán sino equivocar nuestro juicio y nuestra percepción. Hablar de Mayhem es hablar de black metal y De Mysteriis Dom Sathanas es black metal con todo lo bueno y lo malo que ello arrastra consigo. La salida rápida al tratar con esta suerte de Santo Grial del metal sería enumerar todas y cada una de las polémicas actos consecuencia del teenage angst y barbarie que rodearon tanto al grupo como al escena noruega desde finales de los ochenta hasta mediados de los noventa, caeríamos así en un listado de clichés insulso que no haría más que alimentar la hambrienta horda de trveblackersmisántropos para invitarlos  a continuar en su impostura malota, satánica y peligrosa perdiendo así todo el sentido de la crítica de un mecanismo cultural de esta importancia. La única forma sincera de enfrentarse a De Mysteriis Dom Sathanas es alejándose de toda la parafernalia amarillista que lo rodea para quedarnos con la obra en su estado más puro.

El black metal no es Satán, lo mismo que su enemigo no es el cristianismo. Satán y toda su imaginería no era más que la excusa, el arma y escudo para enfrentarse al verdadero enemigo: La Sociedad. Por eso mismo el black metal no huele a azufre ni a antiguos rituales oscuros, tampoco su hábitat natural son los gélidos bosques nórdicos. El black metal huele a vómito y putrefacción, huele a asfalto, el asfalto de esa metrópolis que asfixia y estrangula sin piedad. De Mysteriis Dom Sathanas supo canalizar las enseñanzas musicales de Venom, Hellhammer y Celtic Frost para convertirlas en algo completamente diferente y peligroso: no había esperanza, no existía la luz; sólo muerte y destrucción, la muerte de una sociedad enferma y de todos sus agentes. Una idea que se veía representada en el sonido afilado e intenso de las guitarras sostenido con soltura por la potencia y la solvencia de la batería y el bajo todo ello sirviendo de parapeto para la particular y misteriosa voz de Attila Csihar sobre los textos del malogrado Dead. De Mysteriis Dom Sathanas es una colección de himnos black metal: Funeral Fog y su explosivo desarrollo, Freezing Moon con su gélida atmósfera, Cursed In Eternity y sus lánguidos pero frenéticos, Pagan Fears y sus implacables guitarras y así hasta llegar al final de esta catarsis insana.

Se cumplen veinte años del lanzamiento de este álbum, un disco que ha sido imitado hasta la nausea y cuyos preceptos se han ido malinterpretado y tergiversando hasta convertirlo en un personaje más de un circo de los horrores que parecen ser ciertos círculos metálicos extremos. Afortunadamente para nosotros, una vez nos deshacemos de toda esa parafernalia idiota que le rodea, en el momento en el que obviamos toda la parte nos encontramos frente a un disco que ha sentado las bases de todo un movimiento y eso es algo que ni siquiera ellos serán capaces de destruir.

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