Love Amongst Ruin – Love Amongst Ruin (2010)

por Álvaro Mortem

Love Amongst Ruin - Love Amongst Ruin (2010)«Es mejor abandonar un barco a la deriva que intentar enderezarlo» —podría afirmar un marinero que nunca haya tenido que calcular el coste de recursos materiales y humanos que cuesta fletar un barco. Si además hablamos de un barco que funcionó a la perfección durante cuatro largas travesías, como es el caso de Placebo, que sólo en la quinta empezó a zozobrar para acabar en puertos menores, abandonarlo no parece un motivo demasiado inteligente; tirarse al mar, volver al puerto y buscar un nuevo barco es siempre una elección cargada de peligros. La nueva travesía puede ser peor que las peores de las travesías anteriores. Aun conociendo el riesgo, Steve Hewitt no dudo en hacerse un nuevo barco a su medida y gusto para iniciar un nuevo viaje hacia alguna parte.

Con un sonido heredado de los mejores Placebo, pasado por el tamiz de una base hard rock, el disco homónimo de Love Amongst Ruin es una carta de presentación familiar, aunque descafeinada. Como trabajo derivativo de Black Market Music, la opera magna de su anterior grupo, acaba por resultar carente de fuerza y sin la suficiente personalidad como para destacar; suena como una versión mal asimilada de un Brian Molko después de un exceso de rock de principios de siglo, sin su talento para el angst ni su muy particular voz. Aunque es posible apreciar sus arreglos detallistas, sus tan sencillas como evocadoras melodías y unas letras más efectistas que efectivas, jamás consigue lograr lo que intenta: ser la metadona de la heroína que fue Placebo en su día. La pegajosa sensación de ser un quiero y no puedo, una espantada que salió mal —como si intentara lograr una versión mejor de lo mismo de lo que huyó, quedándose en el proceso en una parodia—, no se desprende ni un sólo instante durante su escucha.

Cuando olvidamos su pretensión, desvinculando toda posible existencia de Placebo en el mundo, la sensación varía: es un buen disco de sonidos duros, con cierta herencia del rock alternativo de principio de los 00’s, que desarrolla una cierta musicalidad que podrían declarar como propia sin mucha dificultad. El problema es que, para conseguirlo, tenemos que olvidar la existencia de su procedencia e intereses. ¿Es legítimo considerar exitoso Love Amongst Ruin por ser un buen disco, de forma independiente de sus pretensiones nada soterradas, o deberíamos considerarlo un mal quiero y no puedo, porque pretendiendo llegar hasta un puerto de primera ha acabado en un mal puerto de segunda? Eso tendrá que decidirlo cada uno, aunque nosotros tenemos una opinión propia. En ocasiones puede ser suficiente con apuntar a las estrellas para llegar hasta las copas de los árboles, pero en Studio Suicide creemos que, cuando se ha viajado al espacio, conformarse con menos de lo que se ha logrado antes es como vomitarse sobre los genitales al intentar propiciarse placer oral a uno mismo: es, en definitiva, incluso más triste que asqueroso.

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