A Perfect Circle – Thirteenth Step (2003)

por Álvaro Mortem

A Perfect Circle - Thirteenth Step (2013)A veces es necesario dar un paso atrás para poder observar con perspectiva. Después de un primer gran éxito, el sentido común dicta arrojarnos rápido a repetir las constantes que nos han hecho triunfar en aquella ocasión ya anterior, ¿el problema? Que con ello sólo conseguiríamos chocarnos contra la realidad; si siempre se dice que el segundo trabajo es el más difícil de abordar es porque ya existen expectativas y necesidades que, con anterioridad, desconocíamos. El primero es una promesa, el segundo es su consecución. Parar, respirar hondo e intentar buscar un nuevo giro de tuerca es el único movimiento inteligente para abordar aquello que no se puede repetir con movimientos ya conocidos.

La ruptura de Thirteenth Step con respecto de Mer de Noms se hace evidente desde la primera canción, The Package, la cual, aun con la predominancia del combo de bajo y batería propio del grupo, se decide por ahondar en territorios más atmosféricos, ambientales si se prefiere, que los que podrían haberse hecho esperar tras su primera referencia. El contraste es la máxima de A Perfect Circle. Del mismo modo, no debería extrañarnos que la canción acabe rompiéndose en una oleada de rabia, que asuma cierta fiereza más próxima al metal, para acabar personificando la única constante absoluta del disco: para un tono suave se necesitan constantes fugas hacia terrenos abruptos. Por eso The Outsider —una rareza beligerante que, en primera instancia, podría antojarse ajena al flujo natural del trabajo— tiene su propio sentido de ser tras esa lógica subterránea, pues el contraste violento que produce confiere al conjunto una inesperada tensión que magnifica las suaves maneras del resto del disco.

No deberíamos olvidar tampoco que Thirteenth Step es un disco sobre la adicción. Si las canciones toman un tono más calmado, más poético y suave, con repentinas explosiones de ritmo, adquiriendo tonalidades más próximas a lo que estamos acostumbrados en Maynard James Keenan, es porque intentan replicar el tortuoso descenso a los infiernos que sufre todo adicto: entre la tristeza y la calma, la rabia y las explosiones rítmicas, se encuentra la verdad que intentan traducir. He ahí el sentido tras The Outsider. No es sólo una ruptura con el tono general erigido soberano hasta su llegada, sino que también es un cambio de perspectiva; The Outsider es un canto rabioso de una persona que no comprende lo que ocurre en la mente de un ser querido, de un adicto, estallando contra él en el proceso. Nada está ahí por puro capricho, ni conceptual ni musical.

Lullaby, guardando ciertos paralelismos con A Downward Spiral de Nine Inch Nails —recordemos, también, un disco conceptual sobre la adicción—, nos da la pista definitiva sobre la singularidad detrás del disco: existe cierta épica musical de la oscuridad. Para adentrarse en un drama personal que sólo puede comprender aquel que lo está viviendo debemos recorrer su camino, cogerle de la mano y seguirlo de cerca. ¿Existe cercanía mayor que la música fluctuando a través de las odas sentimentales de personas rotas? «No» —responden A Perfect Circle a través de su trabajo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: