Woodkid – Iron EP (2011)

por Álvaro Mortem

tumblr_llb2uctfKk1qa3yxhTodo cambia, nada permanece (salvo su núcleo esencial). Si pretendemos ver la evolución del pop en los últimos tiempos, ya sea en el mainstream o en el indie, su lugar como género popular con aspiraciones artísticas, que vayan más allá de la obtención inmediata del hit de la temporada, ha desaparecido; la simplicidad abarca hasta donde la vista alcanza en un género acomodado sobre la repetición constante de lo mismo. Pretender aportar algo nuevo, algo diferente —y ni los muros de ruido blanco ni la fusión con la electrónica pueden considerarse como tal, por más que se pretenda—, parece palabra tabú en los tiempos que nos han tocado vivir. Tiempos en donde incluso la resurrección del chamber pop puede pasar por un giro insólito hacia la vanguardia.

Ha tenido que venir un fotógrafo y director de videoclips, Yoann Lemoine, para descubrirnos que el pop puede ser también otras cosas además de vendible: épico, por ejemplo. Su pop de ligeras connotaciones folk, en una combinación que nunca pasa de moda, se ve supeditado en todo momento al elegante uso de una instrumentación clásica que dota al conjunto de un sonido más barroco, grandilocuente si se prefiere. Ahora bien, es chamber pop pero en ningún momento suena pomposo. El sonido orquestal que acompaña todas sus melodías carecen de cualquier pretensión de virtuosismo, siendo sólo ese acompañamiento prometido al principio; no molesta, no va más allá del mero utilitarismo, y por eso funciona en el contexto de su espíritu pop. No suena recargado ni efectista, todo instrumento está ahí plantado con el noble propósito de concebir un todo bien cohesionado. Sólo se excede en sus remixes donde, aquí sí, su sonido se hace tan desmedido que podríamos considerarlo fallido; pecata minuta, en cualquier caso, en un pop bien hilvanado como el que tenemos entre manos.

A veces el futuro se encuentra en el pasado, aunque sólo sea porque las personas tenemos la mala costumbre de no cuidar nuestra memoria. Woodkid no aporta nada novedoso en lo musical, no así en lo visual —siendo sus directos, en el proceso, más próximos al espectáculo audiovisual que al concierto—, salvo el hecho excepcional de hacer un baroque pop cuidado, aunque nada original, en el contexto de una época donde se ha olvidado que es posible hacer buena música popular. No hace nada que no hayamos conocido, y por eso es triste. Su música no deja de ser la punta de lanza de (otro) posible revival, la demostración empírica de que vivimos sujetos a una nostalgia tóxica que nos impide avanzar hacia ninguna parte que no sea nuestro propio pasado; estamos encerrados en un paradigma nocivo, en la autonegación de nuestros deseos, como nos demuestra la imposibilidad de concebir la reinvención de un género sin tirar de archivo, sin acabar copiando (mal) el pasado.

Woodkid firma un EP excepcional de mitad de los 60’s, la demostración de nuestra condenación si es en el nuevo milenio. Saquen cuentas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: