Antiguo Régimen – Política De Tierra Quemada (2014)

por Xabier Cortés

Antiguo RégimenSiempre hemos sido capaces de encontrar elementos comunes entre la música y otras disciplinas artísticas/culturales. Identificar desarrollos, conceptos más bien, que se repiten en ámbitos diferentes y que de alguna manera conectan ambas experiencias. Encontramos así una clara conexión entre la música y la arquitectura: estructura y construcción; sonidos que nos sugieren fríos muros de ladrillo, melodías que nos atrapan en un lúgubre foso de hormigón armado, ritmos que se presentan sin avisar como aristas cortantes y que terminan por rodearnos en una jaula de acero y vidrio de la que no querremos escapar. Estructuras sonoras sólidas que sirven para cimentar, sobre los que ir diseñando y construyendo un complejo entramado de hormigón, acero, ruido y melodía sólo en manos de aquellos que conocen y saben explotar las complicadas tramas discursivas de la música y con capaces de crear con ello todo un universo personal de decadencia, estructuras pesadas e imágenes concretas. Así asimilamos la propuesta musical de los valencianos Antiguo Régimen; una sólida propuesta post punk que es capaz de asomarse a la arquitectura brutalista en su disco Política De Tierra Quemada.

Lejos de situarnos en esa corriente que se ha establecido en la actualidad y que se limita a repetir sesudas elucubraciones y torpes máximas herederas del «esto ya se ha hecho», la idea que somos capaces de asimilar al enfrentarnos a este álbum de Antiguo Régimen es la misma que nos taladra la cabeza al posar la mano en una de las infinitas y frías paredes de alguno de esos edificios adalides de la decadencia —y la genialidad, por qué no admitirlo— de nuestras metrópolis: es el final, bienvenido. Loops sintéticos sobre los que se estructuran todos los demás elementos consiguiendo un equilibrio quirúrgico entre las guitarras de inconfundible poso ochentas y un bajo que nos traslada directamente a las lluviosas y oscuras calles del Manchester de aquellos años cada vez más lejanos. Post punk tradicional, con evidentes guiños a los grandes momentos del movimiento —sobre todo por ese genial sonido de bajo— con un marcado carácter decadente señal de la obsesión de Antiguo Régimen por todos esos movimientos terminados en wave que vieron nacer en aquellos ochenta y cuya esencia, la del grupo, hereda de los diseños y estructuras de la arquitectura gris y fría de la corriente brutalista. Sólo así seremos capaces de entrar en el universo que nos ofrece Antiguo Régimen y en el de sus particulares ministerios pero no caigamos en el error de pensar que Antiguo Régimen se escuda en los complicados momentos que vivimos como sociedad; ellos van más allá, solamente quieren encontrarse en mitad de una ciudad plagada de eternos e infinitos edificios de hormigón armado desde los que saltar al vacío.

Tras el magnífico siete pulgadas que abrió la veda —y que hemos tenido la suerte de ver reeditado—, la música de Antiguo Régimen continúa erigiéndose con la misma solidez de aquellos edificios megalíticos contemporáneos de los que se descubren admiradores. No es sólo nostalgia por los ochenta, no se trata solamente de un sencillo ejercicio de homenaje al new wave, Antiguo Régimen asienta con este primer álbum los cimientos de su propia ciudad brutalista, decadente y fría.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: