Maybeshewill – Fair Youth (2014)

por Xabier Cortés

COVER_webResulta fascinante la capacidad del ser humano para engañarse a sí mismo. Autoengaño éste que de venir como resultado de cuestiones sentimentales crece hasta límites obscenos y ridículos. Nos aferramos a nuestra idealización repasando mentalmente cada uno de esos instantes, lejos ya de la realidad, mientras los vamos moldeando a nuestro gusto y antojo. Guionizamos nuestro futuro y repitiendo esquemas a modo de ritual con la idea pueril de que aquello que deseemos con fuerza y repetidamente se hará, por fin, realidad. Existe un romanticismo de corte optimista —sin llegar a ese buenrrollismo que ha llegado para infectar la publicidad y nuestros muros y replies en las redes sociales— que roza el idealismo y del que tratamos de escapar, algunos, con todas nuestras fuerzas. Idealismo, romanticismo y, por qué no admitirlo, emoción; éstos han sido tres de los pilares en los que se ha asentado Maybeshewill a lo largo de su carrera y en su último disco hasta la fecha, Fair Youth, continúan explotando estos conceptos mientras siguen profundizando —y cambiando— su postrock/mathrock instrumental con giros electrónicos.

La sensación tras este grupo de Leicester es que la industria y el público no han sido justos con ellos: Maybeshewill cuenta con discos y canciones que deberían haberles premiado con el reconocimiento que grupos de la talla de Mogwai o los mismísimos Sigur Ros llevan años disfrutando y explotando. Composiciones redondas y un sonido no único pero sí perfectamente reconocible es lo que nos han venido ofreciendo Maybeshewill al o largo de estos casi diez años de trayectoria con momentos absolutamente gloriosos como I’m in Awe, Amadeus! del Not For Want Of Trying o Co-conspirators del no menos fantástico Sing The word Hope in four-part harmony y que si bien consiguieron una base sólida no les sirvió para encaramarse al imaginario colectivo de la escena, mérito que desde luego merecen sobre todo si tenemos en cuenta su defensa vehemente de la independencia y el DIY. Quizá uno de las pocas pegas que podemos encontrar a este último Fair Youth es un exceso de eterealidad: todo resulta ser demasiado bonito, demasiado onírico como para resultar ser verdadero. No encontraremos aquí los guiños más potentes de sus anteriores trabajos —aunque será inevitable pensar en Accept And Embrace cada vez que escuchemos In Amber— y resulta chocante ver que esa influencia de 65daysofstatic que siempre ha existido en el sonido Maybeshewill se vuelve aquí mucho más evidente y, por qué no admitirlo, mucho menos brillante que en anteriores ocasiones. Un exceso de romanticismo, un exceso de inocencia pero esta vez sin la réplica contundente que ofrecían en anteriores trabajos. Se diría que han sacrificado esos leves pero necesario desarrollos casi metaleros —o postmetaleros, vaya usted a saber— buscando un sonido más acomodado y adecuado para sus fines.

Fair Youth no es ni mucho menos un mal disco, es más, cuenta con momentos gloriosos —que son, curiosamente, aquellos en los que conectan con sus anteriores trabajos, esas canciones que tejen conexiones y crean contexto— como sucede con Waking Life (¿guiño a la película de Richard Linklater? Espero que sí) y la propia In Amber que sirve de single presentación del disco, Pero en esta ocasión, la sombra de 65daysofstatic es demasiado pesada.

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