Kassin+2 – Futurismo (2006)

por Álvaro Mortem

Kasin+2.bklt.inddViajar no cura la imbecilidad, pero es bastante provechoso cuando el que lo hace es abierto de miras. Otras culturas tienen otras perspectivas, otras formas de pensar el mundo, lo que puede ampliar nuestro siempre limitado —no por cerrado, sino por incompleto: es imposible abordar la totalidad de visiones antagónicas del mundo— espectro de las cosas; al viajar entramos en contacto con la otredad absoluta, aquel otro con el cual sólo compartimos de entrada la humanidad, obligándonos a repensar la condición de nuestra existencia a la luz de la suya propia. Ante el conocimiento del otro todo lo que dábamos por hecho es puesto en duda. O lo que es lo mismo, viajar abre los ojos a quien ya los tiene abiertos.

2006, Brasil. Viajamos en el espacio y el tiempo para que nos lleven de la mano hacia el futuro, donde todo suena extrañamente portugués. Futurismo es la perfecta fusión de samba con funk, a la par que muy leves toques de psicodelia y post-punk en lo que se nos antoja la música del futuro de un Brasil lleno de neones: no una musica franca consistente en pop de algún otro extremo inasequible (e imperial) del mundo, sino la apropiación de la tradición musical brasileña de elementos anglosajones. Por una vez, no al revés. Aquí no encontramos turismo, la tímida visita de elementos clásicos del país para cimentar un sonido puramente anglosajón, sino viaje, ya que los rasgos más próximos al funk o la psicodelia —esta segunda, además, con referentes más próximos al estilo cultivado en Japón— se engarzan como joyas perfectamente pulidas para ser hilvanadas sobre su clásico tapiz sonoro. No hay nada disonante, no es todo una patina exótica para una música que nos resulta conocida sólo que cantada con un acento o en un idioma exótico, no: es un viaje a las entrañas del futurismo brasileño, un cyberpunk cálido con más pasión que entrañas desparramadas.

El viento mece la noche intoxicada de neones rosas, las palmeras nos recuerdan la arena pegada en nuestros nudillos, que tenemos nudillos, que las manos están en la cintura de alguien mucho más interesante que la posibilidad de hacer saltar la sangre de algún pobre desgraciado contra la pared de colores chillones más cercana. La noche es larga, tomémonoslo con calma. Eso parece querer decirnos Kassin+2 dosificando sus arrebatos experimentales, como el cierre de Antes da Chuva, o los asaltos violentos, como Simbioticos, que resultan más sorpresivos por lo que tienen de singulares; cuando el ritmo aumenta, cuando ganan las (de todos modos suaves) estridencias, bailar se hace inevitable. No cuesta imaginar ese universo calmado como una película noir repleta de futurismo ronroneante y gente hermosa que se lo toma todo con calma. Con mucha calma.

Tranquilo: Futurismo es un disco para vivir tranquilo. Porque nos puede pasar la guerra o la mala suerte o la enfermedad o la muerte, pero pasa, claro que pasa, ¿por qué vamos a temer esas cosas? Pasan y no se quedan, porque sólo se queda, como nos dicen hacia el final, un hecho específico: levo a vida, tranquilo. Al fin y al cabo, viajar siempre nos enseña algo.

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