Especia – GUSTO (2014)

por Álvaro Mortem

Especia - GUSTO (2014)Vivimos de sueños, esperanzas, posibilidades. Como seres fallidos en un mundo que no se ajusta a nuestras necesidades, que siempre tenemos que elegir incluso cuando ninguna o más de una de las posibilidades nos resultan satisfactorias, el «y si…» se configura como nuestra linea de pensamiento más constante; nos gusta elucubrar lo que hubiera ocurrido bajo otras circunstancias, si hubiéramos sido valientes para asumir otras posturas o el mundo hubiera sido otro distinto. En tanto seres narrativos, pensamos la existencia en términos de cambio, de puntos de giro. Nuestro campo de juego no es sólo todo cuanto ha ocurrido y pueda ocurrir, sino también todo aquello que hubiera podido ocurrir.

Hablar de j-pop, del reino de fantasía de las idols japonesas, es hablar de sobreproducción, música de carácter impostado y sueños prefabricados. Al menos, la mayor parte del tiempo. Hablando de una industria musical con más de cuarenta años a sus espaldas, capaces de crear marismas culturales con mayor precisión que cualquier movimiento equivalente occidental —ya que en la actualidad ningún artista pop lo es por artista, sino por maniquí desfigurado en el cual se proyectan miles de reuniones empresariales—, sería osado pretender que es imposible que el espíritu florezca entre sus grietas. Según los japoneses, pasados cien años, todo objeto acaba desarrollando su propio espíritu, convirtiéndose en un ser en sí mismo. En cierto modo, también ha ocurrido lo mismo con el j-pop: aunque el grueso de su producción consista en formas clónicas y repeticiones de fórmulas pre-concebidas, de vez en cuando se divorcian de los estudios de mercado para llegar más allá. Especia es ese más allá, un más allá que en Occidente se ha intentado sin lograrlo, la resurreción del espíritu musical de unos 80’s ideales traídos bajo el sistema de unos 10’s que se nos antojan intercambiables con aquellos.

Nada suena impostado en GUSTO. No pretenden ser 80’s, no pretenden ser Onyanko Club o cualquier otro grupo de idols de la época, sino que crean sus propias condiciones fácticas de lo que es habitar el sonido de los 80’s: bajos funk, bases electropop, polifonía de voces j-pop. Esos 80’s nunca existieron, pero nos resultan más reales que los auténticos. Guardan el espíritu de clásicos de entonces como Kuchibiru Network, canción que Ryuichi Sakamoto compuso para la idol Yukiko Okada —la cual se suicidó, pocos días después de su publicación, por motivos desconocidos creando, al menos en Japón, el neologismo Yukiko Syndrome para los suicidios de jóvenes que acontecen sin motivo aparente—, no por imitar su forma, sino su estilo: cogen lo mejor del sonido de vanguardia de la época y lo dulcifican, lo llevan hacia un terreno más amable. La diferencia es que donde Sakamoto fue la vanguardia de los 80’s y no pudo beber salvo de sí mismo, Especia puede nutrirse de todas las fuentes para concebir un estilo ideal que sintetice aquello que significó la época.

Más próximas de Daft Punk que de AKB48, el mérito de Especia es apropiarse de una estética inexistente salvo en la propia concepción retro de un tiempo pasado que se nos antoja sólo real en el presente. Comparar GUSTO con clásicos como Don’t Make Me Take Off My Sailor Suit o First Time es injusto, porque su pretensión y posibilidades son otras bien diferentes. Pretenden materializar un sonido ideal, perfecto, de una época que no era consciente de estar construyendo un discurso que pudiera ser unificado a nivel alguno. Ninguna lo es. En el proceso han logrado macerar juntos el disco, el funk y el electropop junto con el j-pop e, incluso, la obsesión por los saxofones del disco pop de principios de los 90’s. Nada les es ajeno, todo puede convivir en su interior, originando la fantasía definitiva de todo ser humano: no tener que elegir, sólo combinar todo para crear el pasado perfecto.

El resultado es una rareza, una singularidad, un objeto referente sólo a sí mismo. GUSTO es un agujero negro que comunica a ninguna parte, la singularidad de un tiempo inexistente, el canto de cisnes de unas Especia que han superado a Occidente en la sintetización definitiva de la cultura musical mainstream reciente. Y por eso aplaudimos, nos arrodillamos y reconocemos su talento: GUSTO es un disco necesario para nuestro tiempo, Especia es un grupo necesario para nuestras circunstancias. Hacednos vuestros, Especia, así en la tierra como en el infierno.

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