Za! – WANANANAI (2013)

por Xabier Cortés

za!¿Sueñan los pedales de delay con ovejas eléctricas?¿El reverb de sala no te deja respirar? Como todo resultado de un experimento al principio resulta confuso; somos incapaces de asimilar todos y cada uno de los estímulos sonoros que se nos han presentado. Esos primeros instantes son complicados, nos sabemos a merced de los caprichos del artista; cedemos el control a los planes de ese ente (maligno) al que llamamos artista. Entendemos la experimentación en el arte —en la música— como una disciplina abierta y viva con una predisposición a la confusión fruto de la libertad de la que goza. Que esta libertad no nos lleve a error pues no significa ésta la mezcla sin criterio ni fondo de diferentes géneros y disciplinas en una suerte de coctelera mágica de la que sale un resultado bien masticado y tratado. No. En la experimentación, cada uno de los detalles que encontramos debe tener su propia razón de ser, debe asentarse sobre una reflexión previa y nuca caer en los añadidos artificiales porque, como sucede en el diseño, cada elemento es susceptible de ser interpretado por el oyente y si este elemento no atiende a una razón, a un objetivo, la obra cojeará y no tardaremos en desmontarla. ¿Es el caso de WANANANAI, del dúo Za!? No, au contraire, este álbum nos exige, nos abofetea y, sobre todo, nos regala momentos brillantes.

No deben existir complejos a la hora de meterse en el laboratorio y Za! no los tiene: sobre su medida base math rock son capaces de hilar sonidos que van desde el jungle desquiciado hasta el punk calibrado; desde el stoner brumoso y arenoso hasta un funk venoso y ecléctico. Za! es todo eso pero desde luego no se cierra alrededor de uno u otro género, beben de muchos —un consumo que a cualquier otro ser humano se le indigestaría por lo exótico y lo variado los brebajes sonoros servidos— y son capaces de crear un nuevo marco, una mecánica nueva. Son capaces de abrazarse con fuerza a los matices psicodélicos orientales mientras con la otra mano acarician el jazz libre de bourbon y humo al tiempo que les puedes ver rozando lo latino con la punta de los dedos. Lo que sí nos queda claro a lo largo de WANANANAI es que no sabemos por dónde va a venir el siguiente golpe pero que éste será certero y justo por el lado contrario al que estamos levantando la guardia. Sorprende por su libertad y su devoción sana por el DIY al tiempo que seducen sus letras dignas de decorar las paredes de una celda en un psiquiátrico cualquiera o uno de esos cubículos estándar de una oficina estándar de esas en las que se ficha a las nueve de la mañana y se sale a las siete de la tarde —para la copita de afterwork, por supuesto— con media hora para comer. Za! es el pedacito de libertad que evita que caigas en el tedio.

Preciso, complejo y lleno de capas que tendremos que ir descubriendo a lo largo de las diferentes escuchas que seguro le dedicaremos a este álbum pero al final del disco una pregunta nos taladrará la cabeza: ¿le habrán subido el monitor?

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