Радость Моя – Суицид (2013)

por Xabier Cortés

a0420012577_10Lejos de mutar en otro de esos movimientos subterráneos efímeros que se proyectan hacia la estratosfera propulsados por un hype desmedido, el witch house —o drag o screwgaze, escojan aquí uno de los innumerables nombres bajo los que se escuda el movimiento— lucha por demostrar que es algo más que el fruto de un caprichoso movimiento de boca-oreja virtual, que es capaz de sobrevivir por sí mismo a la vorágine consumista del oyente independiente y que busca huir del radar de ciertas revistas musicales online devoradoras de tendencias y de volátil memoria. Que tampoco les lleve a error los orígenes más o menos serios del witch house: quédense con el carácter experimental e innovador, con su espíritu occult, abracen la decadencia y, por favor, aléjense de esa imagen que ha querido convertir al witch house en una colección de editoriales de moda en el que pululan sin descanso leggins estampados con diversos motivos de dudoso criterio, camisetas y tatuajes con vacía simbología ocultista y alquímica, gorras mal caladas en cabezas decoradas con gafas de sol —en sitios cerrados, por supuesto— y poses decaídas mientras sostienen un cigarro con la ceniza a medio caer. Quédense, por ejemplo, con Суицид, de los rusos Радость Моя y descubrirán que el witch house podía ser todavía más oscuro y siniestro.

El witch house se reconoce como un engendro bastardo creado de la unión lúbrica y violenta del IDM con la corriente más sórdida del hip hop y con un gusto obsesivo por todo aquello que huela a oscuridad. También sabe que su gusto por el goth de los ochenta, el ruido y el darkwave en cualquiera de sus formas resulta cualquier cosa menos saludable pero le da igual. Lo explota. Así lo hace Радость Моя: retuerce todos esos lugares que recorre el witch house y les da relevancia en este año 2015 recién estrenado. A la base de inconfundible herencia hip hop ,y su rítmica percusión, se le unen cada vez más y más capas de drones lejanos, atmósferas sórdidas y distorsiones enfermizas que, junto con unos espectaculares líneas house y sonidos sintéticos— que se atreven a coquetear con sonidos próximos al giallo con la firma de Umberto, en Радость Моя x SUICIDEWΛVЕ -sKiN— busca retorcer y exprimir, anhela un toque (más) oscuro y lo explota con un trabajo en las voces entre lo fantasmagórico y tenebroso, entre lo étereo y lo lúgubre, resultando así en todo un compendio de witch house lento, pesado y denso. Espeso como enterrar la cabeza en una bañera de alquitrán mientras nos golpean los riñones con una barra de hierro —o una cruz invertida, tanto da—, Суицид es el disco de las raves en sótanos con las paredes sangrientas.

El witch house quiere ser (y es) relevante. Lejos de quedarse en ese extraño estilo musical cuyos grupos se nombraban a partir de triángulos, cuadrados y sucesiones más o menos originales e ilegibles de caracteres, el witch house quiere saberse algo más y demostrarse a sí mismo que desde luego no es capricho de unos pocos que viviera su explosión de popularidad —toda la popularidad que puede tener un movimiento underground como éste, por supuesto— casi al mismo tiempo que su fundación. Desde luego que con Суицид —«Suicidio», en ruso— de Радость Моя —que podemos traducir como «Mi Alegría», que no falte el juego sórdido— el witch house demuestra que en la oscuridad se encuentra su verdadera razón de ser y que siempre que mantenga su obsesión por La Cosa Oscura®, será relevante. Sea el año que sea y digan lo que digan.

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