Placebo – Without You I’m Nothing (1998)

por Álvaro Mortem

Placebo - Without You I'm NothingAhogarse en tierra firme es la sensación más angustiosa que existe. Saber que no existe razón alguna para lo que está ocurriendo, haber sido arrojado más allá del sentido práctico de las cosas, para encontrarse sufriendo un destino tan inevitable como angustiante por lo que tiene de imposibilidad lógica. Morir por algo que no podía ocurrir. Esa sensación no es sólo un gesto físico, sino también existencial: cuando no ocurre algo que dábamos por seguro o cuando nos traiciona alguien que considerábamos nunca lo haría, entonces nos estamos ahogando en tierra firme. Cuando perdemos pie, cuando se nos hace imposible aprehender los acontecimientos, entonces conocemos el auténtico terror tras la pérdida. Entonces conocemos el terror existencial.

Hablar de terror existencial en el contexto de Without You I’m Nothing no tiene nada de boutade. Como viene siendo habitual en Placebo, grupo interesado por los límites oscuros del corazón, desarrollan un estilo personal que hace pie sólo en sí mismo, horadando de forma constante sus particulares obsesiones. No hacen concesiones, no hacen prisioneros. Si con Pure Morning pueden parecer abrazando un estilo más suave, más optimista —en todo caso, irónico; la canción es lenta, la letra es suave, pero no es difícil notar la violencia sublimada detrás de ellas—, con Brick Shithouse empieza la tormenta a la cual nos acostumbraron con Placebo. A partir de aquí, todo es escalar. Bien sea escalar hacia ritmos más pop, como en You Don’t Care About Us, o hacia la ironía pura como método de empoderamiento, como en Every You Every Me, con una única concesión: la musical. Este es un disco más enfocado a las canciones lentas, con momentos muy intensos, pero que centra toda su virulencia en letras que hurgan profundo en la herida, que hacen sangre de lo que suponen las relaciones amorosas con personas incapaces de hacerse cargo siquiera de sí mismas.

¿Y cuál es el pilar principal? La canción homónima del disco. Con Without You I’m Nothing encontramos la batería seca característica del grupo y un particular énfasis en el bajo que se van construyendo ante la estridencia de la guitarra. Con calma, sin prisa. Donde en Placebo se premiaba la velocidad, el esputo punk, aquí aprendieron a controlar los tempos para conseguir reacciones emocionales colindantes al espasmo. Cuando crece lo suficiente con varios altibajos, sin estribillo, estalla: without you I’m nothing —repite una y otra vez Brian Molko. Nos habla de forma constante sobre lo abusiva que es su relación, que se marchará, que dará un portazo y dejará todo atrás. Y luego, dice eso otro. Eso otro es lo que han aprendido: la peor tormenta es la que ocurre en silencio, la que no tiene sentido, la que supone ahogarse en tierra firme.

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