Sabled Sun – 2147 (2015)

por Xabier Cortés

Sabled Sun - 2147Como si de una obsesión se tratase, como si de una condición sine qua non fuera, el dark ambient se sabe creador e instigador de los paisajes —sonoros y también visuales— desolados, fríos y destruidos. Lejos, a miles de kilómetros de distancia, de ser un simple ejercicio de paisajismo sonoro, a saber, una recopilación más o menos acertada de momentos evocadores y épica trastabillada. El dark ambient es capaz de crear visuales partiendo de la bruma más espesa, delimitando con detalles y giros leves las siluetas de la arquitectura —natural o artificial— que nos rodea para, de esta manera, sumergirnos en sus profundos universos. Esta autoconsciencia, esta cualidad indispensable juega un doble papel dentro del dark ambient: por un lado obliga a evitar caer en un ejercicio vacío de concatenación de sonidos más o menos inspirados, es decir, una sucesión de sonidos sin más pretensión que esa: coleccionar. Una sucesión que no se para a pensar en las posibles implicaciones de su sonido, un sonido que no refleja ningun estado visual concreto, un sonido que sólo es eso: sonido. Por otro lado, esa querencia enfermiza —pero sana— por el tratamiento visual del sonido, obliga al dark ambient a cuidar cada giro ya que cada uno de éstos será susceptible de ser interpretado y, por ello, debe de contener un sentido y un orden dentro de la compleja estructura de la composición. Sabled Sun continúa  convencido —y convenciendo— en traer los sonidos de la desolación post apocalíptica a sus trabajos. 2147 nos narra la historia de la hibernación, el despertar, la sociedad destruida como sólo Simon Heath sabe hacer, con Dark Ambient.

En esta tercera parte de la cronología comenzada con 2145, Sabled Sun continúa extrayendo sonidos y estructuras a raíz de un evento de extinción total, de una hibernación y de un despertar traumático en un mundo desolado. En este 2147, el protagonista despierta de un mundo desolado y en ruinas y se ve obligado a caminar entre ellas, sobrevivir para terminar alcanzando lo que parece ser el Centro en el que espera obtener respuestas. En 2147, Sabled Sun se deja llevar por los drones y los loops infinitos más que por las estructuras pesadas y oxidadas más propias del death ambient —y características de Atrium Carceri, su otro proyecto de imprescindible sonidos ambiental oscuro y retorcido del que ya hemos hablando en más de una ocasión en esta santa casa—. Aquí Simon Heath encuentra en los sonidos sencillos su fuerza narrativa y delega en las disposición de capa sobre capa sobre capa y sobre capa, la estructura vital del álbum. Se atreve con interrupciones y distorsiones al mismo tiempo que escuchamos interludios de piano que fortalece el carácter desolador y desolado de las potentes imágenes que se van creando a nuestro alrededor a lo largo de los algo menos de sesenta minutos que dura este periplo por los mundos exteriores. Un viaje incierto hacia un futuro brumoso y oscuro. Un viaje dark ambient.

No es ningún secreto que Simon Heath es uno de los miembros fijos en ese, cada vez menos, concurrido Olimpo dentro del dark/death ambient. No sólo su labor al frente de Atrium Carceri y Sabled Sun resulta imprescindible en una escena necesitada de referentes estéticos de este calibre, también es capaz de canalizar interesantísimos proyectos dentro del género a través de su sello Cryo Chamber, una discográfica que se ha convertido por derecho propio en un referente indiscutible de estas sonoridad oscuras y brumosas.

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