Lustmord – Purifying Fire (2000)

por Xabier Cortés

mzi.aqglxdlr.600x600-75Uno de los errores más comunes que se suele cometer entre aquellos que se acercan al dark ambient de una manera tangencial y anecdótica, es tacharlo de «una simple BSO de una película de terror». En algunos casos, estos elementos se sienten un poco más inspirados, algo más creativos, y nos obsequian con joyas de nivel: «la banda sonora de tus pesadillas», seguido de otra vacía y aburrida sucesión de clichés que alguno de nosotros ya creíamos superado. Frente a esos que son capaces de reducir el vasto universo sonoro y conceptual del dark ambient a esos dos mínimos ejercicios (torpes) de análisis nos sentimos en la obligación en esta santa casa —en la que nos declaramos, una vez más, devotos seguidores de aquellos sonidos lúgubres que se dedican a explorar los humores más profundos del ser humano— de reivindicar el dark ambient como uno de los principales pilares sobre los que se sostiene, se inspira y se refleja la escena cultural de corte oscuro a nivel mundial. Para elaborar este manifiesto qué mejor que reivindicarlo a través de Purifying Fire, de Lustmord.

A la hora de enfrentarnos a Lustmord y a este fuego purificador debemos considerar que nos encontramos frente a uno de los proyectos que ayudaron a definir el dark ambient allá por los años noventa, es decir, debemos ser capaces de asimilar cada gesto, cada murmullo, cada sonido dispuesto en los casi setenta y cuatro minutos que dura este ritual sonoro como definiciones individuales de lo que el dark ambient es y significa. ¿Excesivo? Quizás. ¿Cegado por las deliciosas mieles de la mitomanía? Puede. ¿Respeto absoluto por una carrera sólida fundamentada en una indescriptible capacidad para recorrer los parajes oscuros y trasladarlos a sonidos inquietantes? Mejor, mucho mejor. Desde luego que este álbum se puede enmarcar entre aquellos que profundizan más en la oscuridad dentro de la amplia discografía de Brian Williams. Son esos sonidos gélidos los que nos obligan a continuar, son los drones intensos los que nos muestran el camino, son los delirios infernales en forma de voces retorcidas las que guían nuestros pasos a través de las innumerables capas sonoras que conforman la compleja estructura del sonido Lustmord. Si el dark ambient es una masa amorfa de un color negro profundo que repta hacia nosotros con una cadencia hipnótica y deliciosamente lenta, Lustmord sabe sintetizar el momento exacto en el que ese ente inhumano comienza a apoderarse de nuestro cuerpo con esa lenta y torpe cadencia mientras nosotros observamos paralizados, entre aterrados y fascinados, como ese ser se apodera de cada uno de los poros de nuestra piel.

La capacidad de Lustmord para seguir creando nuevos sonidos asfixiantes, su metodología para elaborar nuevas formas oscuras en las que retratar las profundidades como si de una misa negra se tratara así como su aptitud para saber tejer en sus trabajos complicadas marañas de sonidos que van más allá de la melodía y el ritmo, han convertido a Lustmord en uno de los pilares centrales en los que se sostiene no sólo el dark ambient, también se asientan sobre estos sólidos cimientos las ramificaciones más oscuras de la música contemporánea.

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