Corpus Christii – The Fire God (2001)

por Xabier Cortés

Corpus ChristiiExiste dentro del black metal un secreto, una fórmula mágica que le hace ser perfectamente capaz de asimilar sonidos sinfónicos sin que por ello se vea mermada su característica atmósfera fría e impía. Cuando esta unión entre violencia sonora y oscuridad sinfónica se realiza con cuidado y esmero es cuando el black metal alcanza un nuevo estadio y una nueva madurez: se mantienen los principios del género en lo referente a violencia sonora pero se reforzaba el carácter oscuro, tétrico y frío del black metal con esa inestimable ayuda de melodías al teclado —aquí es el momento en el que esos jóvenes trvekvltblackers se pasan de frenada de lo trve y empiezan a vomitar su manido y vacío repertorio habitual sobre los teclados y el métal— sinuosas pero sencillas en su forma: así nos lo demostró Limbonic Art y, en menor medida, Emperor y así se plantearon la forma de entender el black metal los portugueses Corpus Christii que en 2001 editaron este The Fire God que hoy nos ocupa.

El final de la década de los noventa y los primeros años del siglo XXI fue una época complicada para el black metal de corte sinfónico: Limbonic Art iba a anunciar su parada (temporal) tras la salida de «The Ultimate Death Worship» y Emperor editaba el incomprendido Prometheus mientras que la horda teen elevaba a los altares del black metal a grupos como Cradle Of Filth y Dimmu Borgir bajo el pretexto de que habían reinventado el métal sinfónico —sí, lo sé con sus álbumes. En fin. Afortunadamente, desde Portugal, surgía un nuevo vórtice impío con el firme propósito de recuperar ese equilibrio entre violencia sonora antiaérea y melodías tenebrosas de corte medieval: Corpus Christii. Que el black metal debe ser violento para saberse completo es algo que no nos debería coger desprevenidos por eso mismo The Fire God no deja títere con cabeza en ninguna de las nueves composiciones, incluyendo una espectacular versión del «Buried By Time & Dust» de los omnipresentes Mayhem. La velocidad y el frenesí que consigue este dúo luso exige una contrapartida sinfónica a la altura y así lo consiguen Corpus Christii: el equilibrio entre esas dos influencias es tal que la línea que las separa no es más que una mancha difuminada en el suelo. La percusión hipersónica e inhumana —tan inhumana que se trata de una caja de ritmos, nada que objetar desde aquí, por supuesto— repite sus esquemas con la precisión que se le exige a una máquina pero con la misión de servir de apoyo al resto de sus sonidos «humanos». Y así lo consiguen, un sonido sucio en las guitarras que nos permite apreciar el intenso trabajo que ha llevado la parte sinfónica del álbum.

Impío, herético y orgulloso, así es The Fire God. En el afán idiota por enfrentar proyectos musicales se repitió hasta la saciedad que Corpus Christii era la respuesta portuguesa a Limbonic Art cuando en realidad nadie había formulado ninguna pregunta al respecto y ambos proyectos conviven perfectamente en el ecosistema metálico, los primeros desde su acercamiento cósmico a la oscuridad y Corpus Christii con su misión herética de torpedear los pilares de Occidente y su tradición cristiana a golpe de composición black metal.

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