Rammstein – Rosenrot (2005)

por Álvaro Mortem

Rammstein - Rosenrot (2005)Existe algo inviolable en el mito. En tanto nos han acompañado siempre, tienen el poder de aquello que parece eterno, que está En codificados de forma profunda en nuestro ADN cultural, ya que poseen el poder de aquello que parece eterno, se nos antoja imposible deshacernos de ellos ya no sólo con un aspaviento de desaprobación, sino que tampoco con un esfuerzo intelectual que pretenda mostrar la sospecha. No podemos desecharlos, los reinventamos. En tanto relato se imprimen en elementos, instituciones, personas, haciéndonoslas valiosas por sí mismas; el concepto «amor» será el mismo mediado como matrimonio, amor libre, poliamor o amor cortés. Nunca no ha existido. Los mitos no lo son por falsos, sino porque nos hablan de experiencias de nuestra existencia de las cuales no podemos separarnos.

Aunque como grupo no estén embebidos de mítica alguna, Rammstein hacen un doble movimiento en Rosenrot que les acerca a la misma: reinventan la mitología del grupo y construyen su discurso a través de mitos aportándoles su sabor particular. A lo que nos tienen acostumbrados, pero mejor. Aunque el fanático medio tendrá especial interés en canciones como Benzin o Te Quiero Puta!, sustentadas entre el industrial metal anodino y la gamberrada pueril, en canciones como Rosenrot o Feuer und Wasser se encuentran los Rammstein maduros que bucean en referencias culturales, arreglos clásicos e, incluso, ciertos destellos mínimos de experimentación. Donde por un lado abrazan la obsesión erótica desde la socarronería barata, por otro asumen una perspectiva más oscura y adulta que ya estaba presente en sus primeros trabajos. La única deriva entre esos dos polos la encontraríamos en Stirb nicht vor mir, la cual podría desconcertar por su fuerte acento pop de no ser evidente la impronta del Mechanical Animals de Marilyn Manson.

Rosenrot es un trabajo irregular, la imposibilidad fáctica de escoger un camino único. Entre canciones pensando en el público mayoritario, que parece no haber evolucionado de los quince años mentales desde el boom metalero de los 00’s, encontramos piezas excelentes que dan versatilidad al conjunto de la obra, reinventando en el proceso la base mitológica del grupo. Irónica, oscura, sexual, como siempre ha sido Rammstein, pero de un modo más adulto. Sin saber quitarse ese lastre en forma de canciones pensadas para la radio, para «los fans de toda la vida» que llegaron con Du Hast, Rosenrot es como una rosa roja en mitad de una tormenta de invierno: si sobrevive, incluso si su belleza es mayor por estar en medio del horror, acabará muriendo por las inclemencias que traen ese clima.

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