Nachtmahr – Feindbild (2014)

por Álvaro Mortem

Nachtmahr - Feindbild (2014)A veces las ideas se agotan. Lo que en un tiempo fue subversivo, un acto inteligente de inversión de las formas, puede acabar convirtiéndose en una actitud reaccionaria que abraza aquello que pretendía criticar o ironizar. Al abusar del discurso se hace de él algo vaciado de cualquier clase de sentido último, como si sólo pudiera sobrevivir en tanto excepción; el lugar común lo es por común, por caber cualquier cosa dentro de él. Ahí radica el peligro de querer vivir de las rentas, de explotar aquello que ya sabemos que en el pasado nos ha funcionado. Al negarnos la evolución podemos abrazar ideas que ya han sido superadas o no significan nada, porque incluso el oro cuando no se cuida acaba perdiendo su lustre.

Nachtmahr nunca han sido un adalid de la originalidad, pero sus primeros trabajos contenían cierto germen de diferencia que los hacían interesantes. Cierta pretensión experimental en conjunción con un industrial actualizado siguiendo pautas próximas al techno, hacían sus trabajos perfectos para arrasar en las pistas de baile; sencillos, directos, enfocando sus esfuerzos al nicho, su mezcla de samplers con un estilo adusto y rocoso le granjearon una temprana popularidad. El problema fue su evolución. Dirigiéndose cada vez hacia caminos más trillados, más amables, han enfocado toda su producción en los dos aspectos que, en principio, resultaban más marginales en su obra: las canciones que se apropiaban de un estilo pop dentro de su lógica industrial, concibiendo progresiones circulares con estribillos pegadizos, y una exploración de la iconografía fascista, aquí llevada hasta el agotamiento. Ni Nachtmahr era Nachtmahr por Boom! Boom! Boom! o Katharsis, canciones adustas de difícil digestión, ahora lo es por Can You Feel The Beat?, una canción con tan poca alma como válida para las pistas de baile

En ese descenso constante hacia la irrelevancia Feindbild se presenta como otra piedra más en el camino hacia los infiernos. Encontramos un Thomas Rainer desganado, reciclando temas y melodías, en ocasiones aproximándose más al estilo de los Rammstein menos inspirados (por ejemplo, Die Fahnen unserer Väter) que al de la metódica furia minimalista de Feuer Frei. En ese sentido, todo se resiente. El abuso temático de la estética nacional socialista, inteligente en sus primeros trabajos y pura provocación de barraca de feria en los actuales, sumado al de la figura femenina, con una objetualización muy poco interesante que comenzó con la aburrida Mädchen In Uniform, nos demuestra que una vez allí donde hubo ideas ahora sólo quedan lugares comunes. Al estilo de otros próceres del género, como Suicide Commando, que con el tiempo se han arrogado en capas de incorrección política para justificar la ausencia de cualquier interés en su discurso, Nachtmahr nos demuestran en Feindbild porque hace ya media década que son irrelevantes. No sólo ellos, sino también el género.

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