Blur – The Magic Whip (2015)

por Álvaro Mortem

Blur - The Magic Whip (2015)Resucitar, volver sobre nuestros pasos, es desintegrar la posibilidad de nuestra propia memoria. Desde el mismo momento que retomamos aquello que ya habíamos dado por concluido, que en un momento dado considerábamos que ya no podía dar más de sí como nuestro discurso, todo lo que habíamos hecho se tambalea por la dificultad de retomar algo que ha seguido avanzando sin nosotros; es peligroso retomar el pasado, ya que podemos descubrir que aquello que nos hacía especiales ya no existirá nunca más. O lo que es lo mismo, ya que el mundo ha seguido evolucionando sin nosotros, incluso si existe ya no será suficiente nunca más.

Nada más problemático para el pop contemporáneo, ya no digamos para el crítico cultural, que el regreso de Blur al escenario. Con Song 2 asimilado como himno mainstream y con su discografía trillada hasta devenir lugar común, es inconcebible que su regreso pueda componer un todo coherente, una lógica que justifique su regreso. Y de hecho, no lo hace. The Magic Whip es una perezosa recopilación de temas vagamente interconectados entre sí por ser en parte Blur, en parte Gorillaz y en todo el Damon Albarn más oscuro e introspectivo que se permitía salir de paseo de vez en cuando en su decepcionante Everyday Robots. Existen destellos, incluso momentos de genialidad, pero entonces parecen menos Blur que Gorillaz. Sus colores se han perdido; su fuerza, su entereza o su aire juvenil se notan pálidos, en parte fingidos; son perdonas maduras, inteligentes, imitando la vacuidad adolescente que en algún tiempo pasado pudieron representar. Es dar dos pasos atrás para intentar ver mejor lo que fue su legado, lo cual es un paso adelante con respecto de otros.

El problema es que siguen quedándose un paso atrás de lo que deberían. The Magic Whip es un innuendo, una insinuación, un exabrupto indirecto, ni siquiera llega a ser una obscenidad o un grito sordo; no elige nunca el camino más radical, más controvertido, la cuchilla que corta tanto como erotiza al pasearse suave por nuestra piel: está acomodado en esa juventud de la edad madura, en ese pasado contemporáneo que se puede disfrutar, pero sólo desde una suerte de nostalgia que no es tal. El talento está ahí, su fuerza, su brillo, pero ya no es suficiente. ¿No es suficiente a causa de los tiempos o porque Blur ya no son los mismos? Esa respuesta ya la hemos dado.

The Magic Whip es una siesta agradable, un sueño ligero donde Blur consiguen ser jóvenes durante cincuenta minutos sin recordar siquiera como era aquello de ser joven; ahora hay que pagar las facturas, ahora son capaces de ver el lado oscuro de las cosas. Y con eso, por fortuna —o para desgracia de quienes vivieron de ella—, se pierde la adolescencia.

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