The Green Kingdom – Expanses (2014)

por Álvaro Mortem

The Green Kingdom - Expanses (2014)Cuanto más largo es el camino, más necesario se hace acabar retratando el paisaje, captar aquí y allá detalles relevantes de nuestra experiencia transitoria por esos lugares que hasta entonces nos resultaban desconocidos. Los paisajes lo son por su extrañeza, porque los aprehendemos como fondo nuestra experiencia personal. En ese sentido, nuestra relación con la música es similar a la que podemos tener con el paisaje: está siempre ahí, ausente de nuestra atención, pero sólo le damos verdadera importancia cuando, sin motivo aparente, armoniza con nuestros intereses o estado de ánimo. En tanto humanos somos paisajes, porque nos configuran progresiones de elementos que nos son desconocidas incluso a nosotros mismos.

Hablar de música paisajística es hablar de ambient. Desde que Brian Eno abriera la veda, Aphex Twin la cerrara y Steven Stapleton la convirtiera en el campo de juegos del diablo, ha habido infinidad de acontecimientos en el género sin que la mayoría fueran predecibles o siquiera comprensibles para el oyente medio; se ha tirado de I Ching, música aleatoria, influencia romántica, noise, conversión en música del mundo y, en sus últimas iteraciones, huida de la electrónica para cobijarse en el seno de la música drone. De drone trata el asunto si hablamos de The Green Kingdom. Expanses son sobrios retratos de paisajes, viajes oníricos que nos van tocando con laxitud, sin pretender invadirnos, sólo dándonos un fondo que poder observar cuando queramos, pero siendo su estado natural ese transitar en segundo plano durante cierta cantidad de tiempo; para encontrar su belleza es necesario pasear varias veces por sus caminos, dejándonos empapar de su esencia, encontrándonos con el paisaje en vez de ir en búsqueda del mismo.

Expanses son diez canciones sin nombre, con identidad, aún por explorar, no por capricho o por hacerlas misteriosas, sino por seguir la propia lógica interna del género: los paisajes no tienen nombres, no nos son dados de antemano, sino que los descubrimos nosotros a través de nuestra experiencia. No tienen nombre para que podamos nombrarlas nosotros, para que no intentemos entenderlas desde ideas preconcebidas. Su único fallo ni siquiera es un fallo, es una bendición demasiado brillante; Untitled 2 es tan vistosa, tan recreativa, que fijarse en ella por encima de las demás canciones resulta demasiado sencillo; es un paisaje espectacular, melancólico a la par que sutil, en la cual es gozoso dejarse perder entre arreglos. ¿La discreción sería una virtud? Sólo en otros casos. The Green Kingdom pueden permitirse desvíos, extrañamientos, exhibiciones rozando lo impúdico, ya que en el mundo tiene cabida todo, incluso romper las reglas para hacerlas todavía más patentes. Su belleza es solidaria, una peculiar ósmosis musical, la posibilidad del mundo abriéndose desde nuestro interior.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: