New Order – Elegia (2008)

por Álvaro Mortem

New Order - Elegia (2008)Es probable que la primera palabra que pronunció ser humano alguno fuera un lamento al ver morir a uno de los suyos. Partiendo de que nacemos parar morir, que el sufrimiento es nuestra constante más inmediata, es lógico que una de las primeras formas poéticas fuera la elegía. En tanto seres vivos, nacidos en el seno de una comunidad y arrojados en un mundo hostil, tenemos muchos motivos para lamentarnos: al existir otros tenemos que comunicarnos y, al conocerlos, hacemos de sus cuitas las nuestras propias. No es lo mismo la muerte de un desconocido que la de alguien de tu tribu. Si somos seres gregarios es porque somos capaces de empatizar con el otro.

Los nombres significan, significan todavía más la canción que nombran está dedicada in memoriam de Ian Curtis. Músico, suicida, ¿qué era antes de las dos? Eso lo decide el nombre. Si New Order eligen llamar a la canción Elegia, en latín (y por eso sin tilde), es por su particular significación: elegia, del griego ἐλεέω significa tanto apenarse como apiadarse; no es sólo sentir tristeza, sino también lamentar la fortuna de aquel que ya no está entre nosotros. No existe ni celebración ni condena, sólo se observa como algo que ha ocurrido de forma inevitable. Bordea nuestros valores judeocristianos, que vanagloria la muerte como un acontecimiento deseable y condena el suicidio como inmoral porque no tenemos derecho sobre nuestra propia existencia, para adentrarse en los principios de un vitalismo que, aunque oscuro, no deja de ser interesante. Ya no tristeza, sino piedad. Hacer algo más allá de lo que la justicia reclama, sentir pena por aquellos que han realizado actos que ni siquiera podemos concebir: en suma, empatía.

Aparecida originalmente en Low Life, editada recientemente en una versión extendida de dieciocho minutos, Elegia es el principio de toda forma de compasión. Predominancia del bajo, ritmo fúnebre, estridencias agudas para acercarlo a cierta idea de divinidad encontrada; post-punk en la era que ha creído poder fagocitar el género, un tema que suena como lo que hubieran podido ser Joy Division si Ian Curtis hubiera elegido vivir diez años más. Compasión, porque va más allá de la justicia. Es justo que Joy Division existieran, que adoremos sus trabajos, que recordemos la memoria de Ian Curtis; va más allá de la justicia homenajearle dos veces —aquí y en Ceremony, canción que no llegarían a grabar como Joy Division—, hacer una versión todavía más majestuosa de la misma canción, recordar cada día cuando por encima estaba de quienes le sobrevivieron. Ya no tristeza, sino piedad. Piedad porque es encumbrar hasta la divinidad a la persona cuyos motivos no podemos comprender, aunque podamos compartir su dolor. Porque la piedad es lo único que nos hace humanos.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: