New Order – Movement (1981)

por Álvaro Mortem

New Order - Movement (1981)Nunca es fácil sobreponerse a la pérdida. Cuando algo o alguien que nos es valioso desaparece de nuestro lado debemos reinventarnos para salir adelante, para aprender a vivir de nuevo sin ello en nuestras vidas; no es tanto que logremos salir del pozo para volver sobre nuestros pasos, para volver a ser nosotros mismos, como que aprendamos a vivir con el hueco que esa pérdida ha dejado en nuestras vidas, aceptando que nada ni nadie podrá cubrirlo enteramente. Nuestro yo será el mismo, pero seremos una persona diferente. Siempre quedará en nosotros algo de aquello que hemos perdido, incluso aunque el tiempo pase y nos definamos, al menos en apariencia, por otras muchas cosas. Nunca es fácil sobreponerse a la perdida, porque olvidar lo perdido supondría negar los orígenes de aquello que somos.

Tras el suicidio de Ian Curtis los miembros restantes de Joy Division se encontraron ante la encrucijada: o bien olvidaban sus raíces o bien aceptaban que siempre existe una fase de duelo, un cierto movimiento hacia alguna otra parte sin abandonar aquello que son de base. Aceptaron el movimiento. Año y medio después de la muerte de su antiguo líder y vocalista hicieron una transición hacia un estilo más próximo al pop, descartaron las referencias nazis por referencias futuristas —en particular, del cartelista Fortunato Depero— y se arrojaron al cálido sabor de los sintetizadores, con los cuales ya habían coqueteado, con mayor sutileza, en Closer: así nacieron New Order. En cierta medida, no deja de ser una evolución lógica. Todo lo que encontramos en Movement, su primera referencia, tiene un evidente color post-punk, algo más luminoso, algo más cálido, pero continuista con respecto de su trabajo como Joy Division.

Una ruptura radical con su pasado, como si el grupo fuera exclusivamente Ian Curtis, hubiera sido ilógico. Movement tiene el color propio de lo gótico, aunque con tonos à la new wave, con un sonido pesado y dramático, aunque menos experimental que Closer. Más abierto, más luminoso. Todo lo que antes era desesperación y oscuridad en fondo y forma aquí se va diluyendo lentamente en la forma para cristalizar de un modo más profundo, más burlón, en el fondo; sin llegar aún hasta las cuotas de salvaje ironismo que alcanzarán a mediados de la década, ya se nota cierta amargura soterrada entre las canciones. Lo cual es un paso adelante, un cambio radical en sus posturas sin abandonarlas. Nunca podrán sacarse de encima el hecho de que les falta algo, les falta alguien; les falta Joy Division, les falta Ian Curtis — ahora bien, incluso con esa pérdida en mente consiguen reinventarse: su «yo» es el mismo, pero son «personas» diferentes. Su sonido tiene continuidad y lógica, no renuncian a aquello que son, pero toman un camino diferente. Como si, ante lo irrecuperable de la pérdida, crecieran excavando en los límites de aquello que ya nunca más podrán sentir.

One Comment to “New Order – Movement (1981)”

  1. faltaba Ian en este disco. sin quererlo les salió un disco muy Joy division si Ian no se hubiera suicidado por que el queria este camino desde Closer se notaba el cambio que buscaba Ian. lo siguieron ellos sin el. Gran disco no me cansa de escucharlo.

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