Hocico – Wrack and Ruin (2004)

por Álvaro Mortem

Hocico - Wrack and Ruin (2004)En el mundo del arte existe una grotesca glorificación de la belleza en su sentido más burdo, interpretando como bello sólo aquello que es estéticamente bonito, armonioso, que nos haga conmovernos. No es extraño por ello que el tema más esencial del arte parezca ser el amor, en cualquiera de sus formas o acepciones. Es natural. No existe nadie que no quiera estar rodeado de cosas bellas, pero la belleza puede tener muchas formas; no sólo lo bonito es bello, ni siquiera lo es también lo sublime o lo grotesco, sino que cosas que normalmente consideraríamos abominables o grotescas pueden considerarse, a su propia manera, como bellas en un contexto adecuado. No es que la belleza esté en los ojos de quien mira, sino que nuestros ojos no siempre son capaces de apreciar la belleza subyacente en las cosas.

Belleza a veces es una cara amoratada y llena de sangre siendo arrastrada por el fango. Esa clase de belleza tan propia dentro de géneros minoritarios, en especial dentro de ciertas formas del industrial o de la electrónica más combativa, es la que han desarrollado con fruición Hocico durante toda su carrera. En Wrack and Ruin llevan más allá su estilo, perfeccionando su extraña cualidad de combinar lo grotesco con lo bello, la posibilidad de bailar con la escucha sosegada. Sus canciones de corte ambiental, tejidas con delicadeza en una oscuridad compositiva clásica, se combinan a la perfección con sus singles, siempre con la pistas de baile más siniestras en el punto de mira; esa combinación, lejos de resultar extraña o antinatural, casa a la perfección en un juego de luces y sombras, o de sombras y abismos, que conforma un todo lógico.

Wrack and Ruin es una conjunción, una combinación de dos elementos cercanos por más dispares que pueden parecer a priori, como son el corte más bailable del EBM/industrial y los tonos atmosféricos más cargados del ambient; Aunque en ningún caso son capaces de alcanzar el nivel de su canción más popular, Poltergeist, existen al menos un par de casos donde consiguen entrar al asalto sin problemas en las pistas de baile, Born To Be (Hated) y Ecos. Su único problema es la indecisión. Agradables para escuchar, buenas para la pista de baile, no logran en ningún momento congraciarse de forma completa con cualquiera de sus extremos; no ocurre lo mismo con las canciones más melódicas, que si bien tendrían difícil aparecer en ninguna sesión por oscura que fuera —salvo, tal vez, como introducción o tránsito convenientemente recortadas—, logras cumplir su función con creces: erotizar nuestros sentidos a través de lo macabro. Mostrarnos la belleza en la blasfemia, el deseo de muerte y la sangre coagulando sobre una sonrisa congelada; la vida escapándose entre nuestros dedos.

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