Kreator – Violent Revolution (2001)

por Xabier Cortés

Violent_revolutionQue los añorados, por algunos, años noventa supusieron un certero golpe a la línea de flotación del metal en general —entendiendo el metal como un todo sin pararnos a diseccionarlo por géneros— con la irrupción en el firmamento del grunge no es ningún secreto : Pruebas de esta deriva es, sin duda, la trayectoria que los clásicos maestros del thrash, Kreator decidieron afrontar en esos confusos y difusos años: discos flojos queriéndose desmarcar de su genuina raíz thrash metal europea achacable a una obsesión venenosa por saberse contemporáneo y versátil, enterrando de manera fulminante su magnífico legado thrash. La fórmula no funcionó, afortunadamente para nosotros, por una sencilla razón: al thrash europeo todavía le quedaban muchos cartuchos por quemar y barricadas que incendiar. Bajo estas circunstancias, aparecía en 2001, inaugurando el nuevo milenio, Violent Revolution, el que es sin duda uno de los discos más remarcabas no sólo en la trayectoria de este combo alemán, sino de la propia historia del thrash.

Cegados por los popes del género que llegaron de tierras usamericanas, el thrash de origen europeo quedó relegado a un inmerecido segundo plano. Una segunda división en la que se mantenía con la contundencia y el espíritu propios de los ochenta, el legado de ese speed metal agresivo, pesado y contundente junto con un genuino savoir faire antisistema en su concepción. Espíritu éste que chocaba frontalmente con las noticias que llegaban desde el otro lado del Atlántico en la que veíamos como alguna de las bandas más importante de los ochenta —sí, esa misma que están ustedes pensando— se sumergía en una vorágine de hard rock rápido, apariciones en MTV Cribs , bandas sonoras para blockbusters y luchas legales contra Napster y derivados mientras se convertían en la banda más importante de metal del mundo. O eso decían sus siempre plomizos fans. La importancia de un disco como Violent Revolution la podemos apreciar desde la canción que nos da entrada al mismo: Reconquering The Throne se destapa como un trallazo thrash genuino que apunta, dispara y da en el blanco. Más de lo mismo sucede con la canción que da título a esta resurrección, Violent Revolution, «society failed to tolerate me, and I have failed to tolerate society», directo, sin perderse en metáforas idiotas ni figuras ancestrales. Contundente, espídico, violento y agresivo: los cuatro pilares del thrash ochentero volvían en este siglo XXI recién inaugurado con energías renovadas y con un doscientos por cien más de mala hostia (disculpen el exabrupto) de la que ya hacían gala veinte años atrás. El característico sonido de Mille Petrozza y sus secuaces cuenta con su propia seña de identidad y ésta se convierte en uno de los valores más interesantes de un álbum que por significado debería ser un clásico inmediato: la continua agresión sonora a la que nos enfrentamos en Violent Revolution deja hueco para jugar con las melodías a doble guitarra que recuperan esas melodías cercanas a la NWOBHM de los gloriosos ochenta.

Violent Revolution no representó sólo la vuelta de Kreator a sus orígenes tras una larga travesía por el desierto, no indicaba que el thrash seguía haciendo vibrar y continuaba su labor de denuncia y bombardeo sistemático de todas esas ciénagas que conforman la moderna, ejemplar y triunfadora civilización occidental.

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