Spoiwo – Salute Solitude (2015)

por Xabier Cortés

SpoiwoMás allá de ser un vehículo artístico, un disco debe creerse una herramienta de comunicación. Un evento en el que se busca no solamente esa esquiva Belleza —que es pilar fundamental de todo hecho artístico— también debe fundamentarse en la conexión. Nosotros, como oyentes, debemos ser capaces de relacionarnos no sólo con el álbum, también con las circunstancias que han llevado al artista a desarrollar esa obra. Esta conexión puede ser de diferentes formas: podemos compartir un espacio físico, para lo cual el artista debe crear un universo con referencias visuales comunes en el que tanto el emisor como el receptor se encuentren cara a cara y compartan. Encontramos también otra forma de relacionarnos con una obra: más allá del álbum, podemos encontrar un espacio común con las circunstancias que han llevado al artista a crearlo. En el caso que hoy nos ocupa, el debut del quinteto polaco Spoiwo, encontramos estas dos formas de comulgar con el álbum condensadas en este Salute Solitude.

Salute Solitude toma forma de post rock instrumental. Una forma que no esconde el típico paisaje invernal y lluvioso: la fórmula de Spoiwo mira hacia dentro. Crea un universo introspectivo  que salta de la euforia a la quietud y del desenfreno al sosiego, con una agilidad que nos hace entrever la solidez de los fundamentos que sostienen tanto el álbum como al propio grupo. Existe una química especial entre los instrumentos que se dan cita aquí: se conocen y se miman entre ellos, no dejan que uno adquiera más notoriedad que el resto, se adaptan y se transforman gracias a una fórmula que se desarrolla en un in crescendo brillante. Una estructura que se asienta en los principios básicos del post rock, pero que Spoiwo es capaz de explotar para su propio beneficio y para el nuestro. Se construyen los temas desde la atmósfera y el drone, se añaden capas y texturas diferentes: sonidos y guitarras granuladas y distorsionadas que se funden con percusiones contundentes y un piano que es capaz de dirigir las composiciones hacia ese lugar que sólo Spoiwo sabe construir. Un lugar que, como ocurre en esa maravillosa pieza de algo más de ocho minutos de nombre «YOS», es capaz de hacer que nosotros, simples oyentes, nos encontremos cara a cara con este quinteto polaco y hagamos nuestras sus composiciones.

El carácter frío y distante se enfrenta a la calidez de esa conexión sobre la que da vueltas —y acierta al apuntar— este álbum: sus atmósferas de corte gélido chocan frontalmente con la sensación de que algo de esa composición nos está referenciando a nosotros mismos. He aquí la prueba de que nos encontramos ante un álbum —debut, recordemos— brillante. un disco que es capaz de jugar con los elementos y herramientas propias y tan manidas del post rock, pero que las hace suyas de tal forma que, de una manera rocambolesca, nos invita a ser parte de esta conexión. Una conexión que se refleja en cada uno de los minutos de los treinta y dos que completan este álbum. Una conexión que nos demuestra que no es algo baladí que los miembros de Spoiwo hayan compartido sus vidas —musicales y extramusicales— durante algo más de quince años. Una conexión que consigue, en definitiva, que nosotros, a miles de kilómetros de distancia, seamos capaces de sentirnos parte de Spoiwo. Al final va a resultar que el nombre Spoiwo —conexión, en polaco— no es algo que nos tengamos que tomar a la ligera.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: