Dorian – Midori (2013)

por Álvaro Mortem

Dorian - Midori (2013)A veces parece que, en el basto campo de la música electrónica, las sutiles formas del chill están sepultadas bajo la gruesa capa de la mediocridad. Chill out ya no es sinónimo de música para alcanzar un estado de relajación pleno, sino música de mierda sin inventiva. Vómito ambient a medio digerir con toques de músicas del mundo o exploits de la música clásica más granada. Pura ignominia. De ese modo, al pretender crear una etiqueta que vender con facilidad en grandes superficies, se convirtió un concepto donde las sesiones se podían conducir desde el house hasta el techno, tal vez con alguna parada testimonial en el ambient, en una masa amorfa de melodías a media cocción.

En Japón no fue así. O es difícil creer que lo fue. Si existe un lugar donde el house fue creciendo de forma inclemente desde sus orígenes como synthpop fue no en Chicago, desde luego que no en Londres, sino en cualquier ciudad perdida del archipiélago nipón. Daishi Dance o DJ Kawasaki, con su house clásico, pero actualizado al gusto japonés, es impensable en cualquier otra parte del mundo. Y si bien Dorian no siguen su estela, si pueden leerse en clave de alternativa. Ellos son todo lo que el house ha dejado de ser.

Elegante, sencillo, tropical. Lounge, pero nunca aburrido. Exótico, experimental en su modo de usar sus samples, pero siempre con la delicadeza de un gesto de otro tiempo; el gesto de un dj samurái, de un monje zen del vinilo. Incluso exaltándonos, tirando de hipérbole absurda, no mentiríamos al describir de ese modo Midori. El primer disco de Dorian es un ejercicio de estilo contenido, elegante, en el cual prima conseguir el sonido perfecto por encima de la experiencia vacía. Cada canción sirve al propósito de relajarnos, de hacernos bailar, pero nunca cae en la trampa conceptual de hacerse enojoso al oído o ser nada más que hilo de fondo. Su música tiene los matices justos como para requerir prestarle cierta atención, a lo cual ayuda su realización à la hip-hop, reforzando a su vez su lado más loungue tirando de los juegos heredados de la bossa que tanto gustan en Japón, permitiendo que todo fluya con elegancia en ese juego de experimentos constantes que es su elección de samples.

Midori es fresco, divertido, juvenil. De algún modo, también nostálgico de ese modo tierno que hace sonreír al que quiere recordar tiempos mejores. Es, tal vez sin pretenderlo, la banda sonora de un mundo que no existe, donde el trópico guarda el espíritu de contradicción de Japón sin caer jamás en la estridencia: tiene carteles de neón y tríbus urbanas desquiciadas, pero también ikebana y monjes de cabeza perfectamente rasurada. Es la belleza no del arrullo del mar, sino de un mundo abriéndose paso con gentileza a través de nuestros oídos.

Etiquetas: , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: