Keosz – Be Left To Oneself (2016)

por Xabier Cortés

KeoszEl dark ambient es un género exigente. Un artefacto artístico y cultural que nos obliga a realizar un esfuerzo para poder entenderlo y disfrutarlo en su totalidad. No confundamos esta exigencia con un inane ejercicio de clasismo musical, ni siquiera es elitismo: el dark ambient nos exige estar atentos. Punto. Nos obliga a prestar atención a esos pequeños detalles sonoros que completan un cuadro, una imagen, un concepto y una idea; un pasaje oscuro sobre el que el artista construye una narrativa ágil, densa, misteriosa y épica. El dark ambient nos exige porque, a su vez, nosotros le exigimos. Le pedimos que cree a nuestro alrededor un universo que puede ir desde lo onírico a lo infernal, desde lo demencial a lo claustrofóbico; desde lo etéreo a lo insalubre. Le pedimos que juegue con nosotros, que nos manipule; queremos estar a su merced porque comprendemos la magnitud de una obra de este calado. Le exigimos urgencia y calma a la vez; le pedimos fortaleza y fragilidad; esperamos coherencia y determinación con un objetivo claro. Cuando el dark ambient nos exige, nosotros le exigimos más; cuando el dark ambient crea y se desarrolla, nosotros lo hacemos a su lado también.

El proyecto eslovaco Keosz —proyecto monocefálico de Erik Osvald—, se nos presenta exigente desde los primeros sonidos de este Be Left To Oneself: nos invita a recorrer un paraje oscuro que no acertaremos a identificar. Sentiremos el frío metálico de ese drone meticuloso y trabajado sobre el que se apoya el resto de sonidos. Desarrollos cortos, sí, pero que se bastan y se sobran para dibujar ante nosotros imágenes nítidas de universos desconocidos. Keosz no necesita de la violencia de la marcialidad para empujarnos hacia el centro de su sonido, se centra en lo delicado. Sonidos sencillos en perfecta comunión; estructuras que se van construyendo unas sobre otras deviniendo en un complicado entramado de sonidos y texturas que se mueven por esa faceta dark ambient onírica y espectral con especial dominancia del paisaje, pero sin caer en un discurso paisajístico. Un paisaje que comienza misterioso para volverse dramático en «Traitor», que en «Insecure» se nos muestra débil y en «Before The End» se despide y se funde con el negro. Variaciones de presión leves pero constantes son las que mueven esta manifestación de Keosz. No hay urgencia por desgranar todos los entresijos de este álbum en las tres o cuatro primeras canciones, Keosz aprovecha las nueve composiciones de este disco para ir dejándonos pistas algunas sutiles y delicadas, otras explícitas— de cómo se construye su particular visión.

Auspiciado por Cryo Chamber —nave nodriza de Simon Heath (Atrium Carceri, Sabled Sun) y uno de los sellos más importantes del dark ambient—, Keosz nos exige atención aunque no la necesite; «Be Left To Oneself» no nos necesita para saberse completo, se basta y se sobra de sí mismo para completar esa imagen que entre lo onírico, lo futurístico de una ciudad durmiente invadida por cientos de neones que espera un nuevo amanecer para despertar, aunque bien sabe que ese amanecer no va a llegar nunca.

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