Planning For Burial – Below The House (2017)

por Xabier Cortés

Cuando todo lo que se sale de la norma —cualquiera que esa norma sea— es tildado de experimental por los medios especializados, esos del clickbait y secciones de cultura comentando el último tropezón aka ejercicio marketingiano de la estrella pop del momento, es que algo no marcha bien. A base de etiquetar sin criterio ni vergüenza se ha conseguido devaluar un movimiento, por otra parte, absolutamente imprescindible para cualquier escena —ugh, esa palabra otra vez— artística que se quiera considerar relevante. Planning For Burial, Thom Wasluck para conocidos y allegados, exuda ese feeling experimental, ese ansia inquebrantable por querer alcanzar los límites y ver qué hay tras ellos si es que existe algo más allá. Con su acercamiento a medio camino entre el drone-doom-noise y con la vista siempre clavada en sus zapatos recoge en este Below The House una de las obras más relevantes o, por lo menos, a tener en cuenta en este año 2017.

Aún sin resultar una evolución radical sobre sus trabajos anteriores, este Below The House se nos aparece más coherente que sus antecesores. Todo lo cohesionado que nos puede parecer un álbum de un proyecto monocefálico en el que Thom Wasluck vomita sus deseos, anhelos, frustraciones y miedos sin el filtro —necesario o no lo dejo en sus manos— de tener compañeros de periplo musico-experimental. Esa obsesión por el drone omnipresente y fantasmagórico; esa querencia por pasajes fríos y un carácter melancólico deja poca flexibilidad a la hora de seleccionar los sonidos, pero que de alguna manera Wasluck consigue expandirlo al permitir pequeñas incursiones de un solitario, pero maravilloso, xilófono que aprieta y ahoga. Un álbum que se mueve perfectamente en las grumosas aguas del doom y del noise; de los ambientes fríos y los paisajes neblinosos; se enquista en la melancolía de la rutina; en la tristeza de esos pequeños rituales insalubres que llevamos a cabo con método y agenda. Below The House nos exprime con la misma dureza con la que pasa de nosotros. Porque este álbum es Thom Wasluck, sus fobias, sus iras y sus costumbres, pero las podemos trasladar a cualquiera de nosotros. Nos retuerce con ruido al mismo tiempo que nos inquieta con esos impresionantes paisajes sonoros que desarrolla hasta tejer ante nosotros una inescrutable maraña de sonidos, melodías y texturas, porque hay algo de Type O Negative en esa maravilla titulada Warmth Of You, por ejemplo y también encontramos un mucho de Locrian, pero que en absoluto distorsiona o embrutece el mensaje de Planning For Burial.

Línea continuista, pero ascendente. Below The House sigue retozando en la mente de su creador para presentarse ante nosotros sin artificio ni máscara alguna: todos los secretos del álbum se encuentran a la vista del oyente atento e intrépido. El paso lento, el crescendo y esa atmósfera helada y ruidosa de Dull Knife pt. II resume la esencia del disco y el sentido de un proyecto como Planning For Burial: la oscuridad batiéndose en duelo con la melancolía mientras el ruido, el drone y el shoegaze son capaces de desplegarse ante nosotros con la majestuosidad propia de un evento cataclísmico en los poco más de cuarenta minutos que dura este trance.

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