Limbonic Art – Spectre Abysm (2017)

por Álvaro Mortem

Algunas cosas no necesitan cambiar. Llevan tanto tiempo entre nosotros, han asentado formas tan puras, reiterativas y constantes que, cualquier cambio, por mínimo que sea, podrían hacer que se vinieran abajo. En otras palabras, la costumbre crea tradiciones. Y las tradiciones se deben respetar no porque sean importantes o porque siempre se haya hecho así, sino porque son un pedazo del pasado que ya no volverá: si una tradición se ignora o evoluciona, ya nunca más volveremos a saber de ella.

Limbonic Art no necesitan cambiar. Llevan más de veinte años haciendo lo mismo. Pretender que cambien ahora sería ridículo.

Esto puede parecer la antítesis de lo que ningún crítico debería defender nunca. Y lo es. Pero es que Spectre Abysm se presta a ello. Como disco de black metal resulta clásico, fácil, sin ningún aspaviento ni ánimo experimental de ninguna clase. Sólo black metal al estilo 90’s. Sólo como debe sonar un disco de Limbonic Art.

¿Y cómo debe sonar? Oscuro. Monótono. Con breves instersticios de pajerismo técnico. Arreglos orquestales aquí y allá. Y sonar clásico, pero no demasiado. No trve norwegian black metal. Sólo recordando ligeramente a Mayhem, pero sin llegar a pisar su terreno. Como si se hubieran pasado años estudiándolos detenidamente para no parecerse a ellos más que lo justo. Incluso si, por su sonido, deberían caer o bien en el de Mayhem o bien en el de Marduk.

Porque, Limbonic Art, ya están lejos de su canto de cisne.

Durante los 90’s hicieron discos interesantes, explorando diferentes facetas del black metal, algunas de ellas poco o nada explotadas en su momento, pero entre Moon in the Scorpio y Ad Noctum – Dynasty of Death agotaron todo su capital experimental. Todo lo que los hacía diferentes. A partir de entonces buscaron sólo replicar su sonido. Seguir actuando como lo hacen los circos, o las fiestas de pueblo: como un agradable recordatorio de que siguen ahí. De que envejecen, se siente ya todo un poco arcaico, pero está demasiado apegado a ciertas convenciones emocionales como para darle de lado.

Por eso cabe celebrar Spectre Abysm. Porque nos devuelve a la tradición del black metal. Al sonido áspero, el gesto masturbatorio y la adolescente técnica y mental. Algo que puede ser malo en términos musicales. Que lo es. Pero algo que es, de hecho, positivo en términos sentimentales: ya no quedan grupos como Limbonic Art. Ya casi nadie suena tan antiguo.

Todos los demás grupos de su quinta o se han retirado o han evolucionado. Prácticamente sólo ellos siguen allí. Haciendo lo mismo. Como unos Iron Maiden del black metal sin verdadera inercia en forma de lluvia de billetes para seguir.

¿Cómo no celebrar entonces que continúen? Son como las viejas tradiciones. Algo que continúa por costumbre, porque evoca algo primitivo, que nos une a todos, y nos hace sentir como si nunca hubiéramos salido de una época más feliz. Más sencilla. Ese momento en que el black metal era un guetto lo suficientemente grande como para llegar más allá de los países nórdicos, pero no tan amplio y depurado como para ser, ya considerado por una mayoría importante, música.

Eso nos ofrece Spectre Abysm. Black metal a la antigua. Y si bien no es ideal, al menos tiene encanto.

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