ENDON – Through the Mirror (2017)

por Álvaro Mortem

A veces hay que dar un paso atrás para mirar adelante.

ENDON no es sólo que lo dieran todo con Mama, es que abrieron tantos posibles caminos que era imposible imaginar por cuál decidirían concretar su andadura. Y como tal, era de esperar que acabaran tomando el camino de en medio: no tomar ninguno y sólo abrirse paso a través de la maleza.

Centrándose menos en los ecos apocalípticos que arrastraban de una influencia poco o nada disimulada de Corrupted, amen de habiendo apaciguado el énfasis en la percusión derivada de Boris, Through the Mirror sorprende porque puede ser definido, simple y llanamente, como un disco de hardcore. Sin ambages. Sin posibilidad de requebrar, de decir que no sé circunscriben en ningún género o que huyen de etiquetas. Porque estaríamos mintiendo. Through the Mirror es, de principio a fin, puro hardcore.

Más cerca del estilo brutal de GISM que de las formas más sutiles de Fugazi, el hecho de que Through the Mirror no de tantos quebraderos de cabeza para saber donde situarlo en las estanterías de las tiendas de discos —si es que todavía existen más allá de los centros comerciales— no significa que no tenga montones de capas imposibles. Es cierto que canciones como Your Ghost Is Dead lo dan todo en un hardcore speedico que no tiene problema en coquetear con el black metal, algo lógico considerando el espíritu cuasicrust que le precede en Nerve Rain, pero ya sea por el reflejo que encuentran en el grindcore, como nos demuestran Born in Limbo o Postsex, o en sus coqueteos más descarados con el crust, caso de la homónima Through the Mirror, en el sonido de ENDON queda sitio de sobra para encamar lo siniestro con lo mortal bajo las sábanas de un sonido salvaje.

Eso hace que el disco sea impredecible. Siquiera parecido a nada de lo que consideramos canónicamente hardcore. ENDON siguen horadando su particular sonido, haciendo canciones donde saltan de género en género, retorciendo hasta el extremo cada una de las composiciones, con la sutil diferencia de que, en última instancia, el resultado suena algo-así-cómo hardcore.

Hardcore entendido casi como screamo, siguiendo la línea de ese emo primigenio de los 90’s que encontrábamos en grupos de culto como One Eyed God Prophecy o Welcome the Plague Year. Algo sucio, sin refinar, muchas veces ni siquiera de todo concretado. Emo violento, todavía hardcore y heredero de las formas, irónicamente, más sutiles del género, sin llegar al absoluto refinamiento posterior de la segunda ola de screamo de bandas como Orchid, Pg.99 o, si queremos ver el resultado último del perfecto pulimentado de esas formas, Funeral Diner.

ENDON, en Through the Mirror, retoman ese sonido, lo pasan por su batidora de tortura metódicamente estudiada y nos lo irrigan directamente en el cerebro para transmitirnos ese aire de familia que solía tener el hardcore cuando aún era todavía algo que ocurría en la profunda clandestinidad de donde puede ocurrir cualquier cosa.

Cualquier cosa no sólo en términos de garajes, locales y personas poniéndose violentas de más para espanto de los delicados pareceres de los ya entonces risibles straight edges. Violentos en lo sonoro. En esa capacidad de, sin dejar de sonar nunca dentro de un mismo género, sorprender con cambios constantes, formas circulares, asaltos repentinos y estallidos de puro ruido. Ese espíritu libre, de un modo mucho más agresivo, que hoy sólo se puede encontrar en el territorio del free jazz, el espacio donde se suelen refugiar todos los otros grupos de noise.

Pero no ENDON.

Ellos han decidido volver al emo. Al hardcore. Al grito, a la emoción, a la imprevisibilidad violenta de la música donde todo es posible. Para bien y para mal. Porque ENDON ni piden disculpas ni piden permiso: primero te hacen saber que esto va a doler y, si decides entrar al círculo, es tu responsabilidad aguantar los golpes.

Golpes que aguantamos encantados si son como los de Through the Mirror. No por nada, no todos los días es posible escuchar discos recién salidos de un espíritu que parecía haber fallecido en los 90’s, pero que sólo se había ido a hacer turismo a lo más profundo del infierno.

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