Der Weg Einer Freiheit – Finisterre (2017)

por Xabier Cortés

¿Cómo se las ingenia el black metal para encontrar siempre un camino por el que avanzar? ¿Cómo es capaz de mantener sus raíces intactas mientras despeja nuevos senderos por los que continuar desarrollando un sonido genuino? No es la primera vez que, en esta santa casa, defendemos el black metal como un auténtico ejercicio de vanguardia artística (aquí y aquí), lejos de resultar una simple colección de lugares comunes menearrabos para la caterva trve habitual, el black metal resulta un nicho (no pun intended) magnífico en el que cultivar sonidos oscuros y furiosos, pero también melódicos y atmosféricos. Porque nunca está de más revisar esos pilares que sostienen todo el entramado black metal desde su génesis en los ochenta —no vamos a entrar en el debate, vacío, de datar con exactitud el año de comienzo del black metal ni bandas pioneras, si primeras ni segundas olas— para construir nuevas mecánicas y nuevos giros dentro de un género, que aún siendo eminentemente vanguardia, en ocasiones lo percibimos como desaprovechado en pos de ese insufrible apego al trvismo inane. Claro que rápidamente recuperamos la fe cuando proyectos como el de los alemanes Der Weg Einer Freiheit —El Camino de la Libertad, toda una declaración de intenciones desde el mismo germen del grupo— irrumpen en la escena (ugh, ese palabro otra vez) con Finisterre.

Un álbum que comienza de forma frenética (tras una ligera introducción) con Aufburch y que, seguro, hará las delicias de aquellos que disfrutamos de ese black metal impío y furioso, pero que va descubriendo su juego a medida que incorpora esos elementos que convierten a Finisterre en un disco sobresaliente: interludios con espíritu postrock, pero lejos del simple paisajismo pajero al uso y, sobre todo, distanciándose de neiges, deafheavens y compañía (para bien o para mal, esto queda a gusto del lector), pero con ese anhelo por encontrar la belleza que todo artefacto artístico —y este lo es y de la mejor clase— debería perseguir con obsesión enfermiza. Fraseos con giros propios de ese unholy black metal que inundó la escena a principios de los dosmiles (no nostalgia intended), pero que lejos de sonar repetitivos y perezosos, suenan frescos y contemporáneos. Composiciones que no se dejan embaucar por derroteros black ’n rolleros —otra de esas ramificaciones polémicas—, que no se pierden en derivas atmosféricas infinitas evocando a la niebla y a la naturaleza —a tope con la originalidad—, pero que es capaz de inyectar a su sonido todas estas influencias sin sonar por ello a simple acumulación de ideas vomitadas sin guión ni razón. Todo elemento en este Finisterre cobra sentido, como ese lúgubre interludio sosegado y alejado de la violencia metálica en la canción que da nombre al disco o en esas guitarras que completan el giro atmosférico del álbum con crescendos, riffs afilados o desarrollos que nos obligarán a recordar a Earth & Pillars (en cualquiera de sus —maravillosas— manifestaciones) al mismo tiempo que terminaremos de comprender ese sublime postrock pasado por el particular filtro de estos alemanes.

Belleza, melancolía. Agresividad y abrasión. Un equilibrio que en manos de cualquier otro proyecto zozobraría por estribor o por babor, resulta en este Finisterre un ejercicio excelente de black metal contemporáneo, atmosférico sin resultar monótono, violento sin resultar ridículo, bello sin parecer artificial. Como si hubiera que añadir algo más.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: