The National – Sleep Well Beast (2017)

por Álvaro Mortem

Innovar es un demérito. No en términos artísticos, pero sí en términos comerciales: cuando alguien se declara fan de un género, un grupo o un artista, por lo general, quiere decir que le gusta el modo calmado e indulgente que tiene de ofrecerle siempre la misma clase de experiencia. Que incluso si afirma que lo que le gusta es lo sorprendente o diferente que es con respecto de los demás artistas, de lo que disfruta es de que nunca traicione sus expectativas. Que siempre le ofrezca la misma experiencia. De ahí que, a veces, innovación y público parezcan completamente divorciados. Incluso si existen un puñado de excepciones.

En cualquier caso, The National no es una de ellas.

Sleep Well Beast nos ofrece post-punk lánguido de raigambre indie rock que nos remite hacia un sonido muy personal, cortesía de las introspectivas letras y vocales de Matt Berninger, pero que no deja de ser The National. Porque si bien es cierto que todas las canciones suenan más oscuras, más graves, con mucha más atención al detalle y mucho menos espacio al optimismo del suicida que caracterizaban a sus anteriores trabajos, no deja de ser lo mismo. Un disco excelente, muy personal, pero que está cortado por el mismo patrón que el más puramente revival Trouble Will Find Me.

Pero en la oscuridad también se arroja la propia belleza del disco. Ya sea con Guilty Party, donde el peso de la canción recae en el contraste que confieren el glitch y las distorsiones a la melancólica sequedad general, o la homónima Sleep Well Beast, que parece una versión alucinada de una canción de The National pasada por el filtro del art rock 80’s más alucinado, es posible experimentar un puñado de momentos donde todo hace click. Donde, durante unos minutos, tenemos la sensación de que The National han conseguido escapar de la maldición de la radiofórmula y el estadio a reventar para encontrar un modo de hacer evolucionar su estilo sin sacrificar su accesibilidad.

Algo que no deja de ser la excepción. Pues, como vemos en canciones como The System Only Dreams in Total Darkness o Day I Die, todavía sigue predominando la balada clásica y el tema bailable (con cadera nueva) que les caracteriza. Casi como si tuvieran miedo de hacer un disco demasiado oscuro, difícil o inaccesible.

Ahora bien, ¿sería mejor disco si todo estuviera cortado por el patrón de Sleep Well Beast? Sería menos juvenil, menos comercial, pero también más artístico y más coherente consigo mismo. Pero parece dudoso que con ese disco pudieran llenar estadios. Y es que si bien no resulta difícil imaginar que Guilty Party vaya a pasar a ser parte del repertorio habitual de los conciertos del grupo, ese par de buenos puñetazos que son Walk It Back o Born To Beg, incluso siendo relativamente ortodoxas, son inconcebibles en directo sin o bien rebajarse hasta el nivel de post-punk genérico o bien elevarse hasta alcanzar el campo del estribillo noise. Algo que, en principio, queda lejos del fan medio del grupo.

Porque, al final, lo que nos queda es que Sleep Well Beast es un disco excelente. Tal vez el mejor trabajo de The National. Pero también apenas sí un puñado de apuntes a desarrollar en un futuro entre canciones sin riesgo ni encanto más allá de ser una actualización de su ya de por sí bien surtida setlist

Problemas del primer mundo, a fin de cuentas: llorar porque un disco es sólo muy bueno y no también revolucionario.

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