Taxidermias Concretas Vol.19

por Álvaro Mortem

Álvaro Arbonés

Max Richter – Taboo (2017)

Max Richter no deja de horadar en el pantanoso terreno de la televisión. Entre lo clásico, lo tenebroso y lo metafísico, para Taboo ha firmado una banda sonora que, altibajos aparte, no sólo encaja con el acercamiento gritty de resuello de dientes de un Matt Hardy de acento incomprensible, sino también un dark ambient à la neo-clásico que resulta en una escucha agradable también fuera de contexto. Algo que aunque innecesario para la serie, nosotros agradecemos.

Drab Majesty – The Demonstration (2017)

¿Puede hacerse post-punk de influencia new wave de sonido 80’s con la misma estética exacta que tendría un culto alienígena noventero si tuvieran un festín de MDMA en el funeral de una mascota corporativa de los años veinte? The Demonstration de Drab Majesty se esfuerza en demostrarnos que así es. Que cuando existe voluntad, buen gusto —al menos, en lo musical— y conocimiento es posible conseguir cualquier propósito. Por extraño y marciano que éste resulte.

Xabier Cortés

BIG | BRAVE – Ardor (2017)

Lo que consiguen BIG | BRAVE en este recién salido Ardor es una pieza ecléctica de puro ruido experimental con base art rock que lo mismo se desvía por senderos grunge que desgrana una cadencia sludge/doom pesada como arrastrar tu mote del instituto cuando ya te encuentras apurando la treintena. Pausas, silencios, cadencias locas, guitarras al borde del éxtasis y una voz personalísima que consigue hipnotizarnos con esa cadencia aguda y esa forma única de relatar que tiene. No sabemos qué tiene Quebec para la cosa experimental (tanto dentro como fuera del rock), pero algo se mueve en el aire cuando nos presentan maravillosos proyectos (y trabajos) como este Ardor de BIG | BRAVE.

Oso de la Fuente – El Pelegrinatge d’Orfeu (2017)

Lo que en esta santa casa sentimos por el ruido y la experimentación va mucho más allá de la admiración. Concatenar sonidos, ruidos, glitches, efectos, electroacústica, ambientes quejidos y trastornos sonoros hasta construir un escenario sónico en el que desplegar todas estas herramientas. Retorcer el sonido para hacerlo propio, domar las frecuencias para seguir un camino. Atmósferas electrónicas y ambientes electrificados, reverberantes, profundos y densos, en donde lo rítmico se enfrenta a lo desquiciado y en donde las estructuras clásicas se torpedean para crear algo nuevo, diferente y, sobre todo, profundamente bello. Así es El Pelegrinatge d’Orfeu de Oso de la Fuente.

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