Boris – Dear (2017)

por Xabier Cortés

Que occidente, y más concretamente el mundo anglosajón, ha copado la industria musical durante decenas de años es algo que a nadie se le escapa hoy en día. Y esto es, desde luego, algo que todos deberíamos revisar para actuar en consecuencia. Resulta curioso también comprobar como, a la hora de reivindicar artistas ajenos al eje europa-norteamérica, mucho activismo se centre exclusivamente en reivindicar los sonidos latinos cómo si estos fueran los únicos capaces de hacer frente a la horda anglosajona y no existiera nada más allá. Lo curioso, decíamos, de esta reivindicación —necesaria, muy necesaria por otra parte— es la omisión deliberada de todo lo que huela a asiático, escudándose en el argumento estrella cuando tratamos sobre cualquier aspecto cultural venido de oriente: es que son unos frikis jejeje. Tras esta triste, pobre y tóxica argumentación —si es que se le puede denominar como tal— se esconde una colección de prejuicios que no solo afectan a la música oriental, también envenena la percepción sobre cualquier otro artefacto cultural —hola manga/anime— infantilizándolo, huillándolo y despreciándolo hasta la nausea.

Y es una pena. Es triste porque la escena musical japonesa —centrémonos en Japón hoy— no tiene absolutamente nada que envidiar a la industria musical occidental. Porque Japón ha sido el germen de bandas que, de haber surgido en el Reino Unido o en USA, serían hoy considerados clásicos indiscutibles. Clásicos como X Japan, por ejemplo, cuyo Art Of Life está a la altura —cuando no por encima— de cualquier composición «indispensable» occidental creada en los últimos cuarenta años. O, también,  en la revolución pop mainstream que resulta cada nuevo single de Kayry Pamyu Pamyu —hablaríamos de cómo PONPONPON revienta a cualquier tema pop que ha copado las listas de éxitos de los últimos 20 años, por ejemplo—. Sin olvidarnos de Merzbow y su japanoise, Babymetal o el particular mundo lisérgico de Acid Mother Temple y su psicodelia de, no ya otra galaxia, sino de otra dimensión. Fuerzas creativas brillantes silenciadas entre el ruido occidental, como ocurre con Boris: una máquina musical tan rematadamente perfecta que uno llega a pensar si nosotros, los occidentales, somos capaces de asimilar lo que Wata, Takeshi y Atsuo nos ofrecen en cada uno de sus discos, colaboraciones y directos. Este Dear es una muestra más de ello.

Dear conmemora el veinticinco aniversario de la banda —o por lo menos así comenzó la aventura de este disco— para terminar convirtiéndose en un homenaje de Boris para (no solo) Boris. Un gesto excéntrico que en cualquier otro proyecto musical se tildaría de ególatra, en Boris se convierte en un ejercicio de creatividad pura. Un álbum en el que somos capaces de encontrar referencias a Pink —quizás su trabajo más aclamado—, el drone doom psicodélico (y psicotrópico) de Absolutego e incluso el pop distorsionado de New Album. Todo cabe en Dear y lejos de quedarse en una colección sin gracia de reliquias, Boris construye una obra total en la que no solo se muestra sutilmente los caminos que ha tomado en todos estos años, también nos deja ver parte del camino que está dispuesto a tomar en el futuro. No será el espesor de ese alquitrán guitarrero drone/doom con el que empieza Dear, tampoco será ese stoner pesado de Absolutego, ni siquiera será esa épica melancólica pop que encontramos Memento Mori; será todo eso y mucho más. Porque Boris, y en esta santa casa pocas cosas tenemos más claras que esto, es una máquina perfectamente engrasada de PETARLO en cada una de sus iteraciones y presentaciones. Tal cual.

Boris es la excusa perfecta para enfrentarnos al eje europeo-norteamericano predominante en la industria musical y descubrir ese vórtice brillante de pura creatividad sonora. Ya sea en su vertiente drone doom, stoner, experimental —con menciones a sus increíbles colaboraciones con Endon o Merzbow— o el pop cavernoso y eléctrico, Boris siempre nos volará la cabeza. Puede que no en la primera escucha, puede que no en la segunda, pero lo terminará haciendo. Seguro.

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