Scott Walker + Sunn O))) – Soused (2014)

por Álvaro Arbonés

A veces olvidamos que la música es una experiencia física. Que lo que escuchamos tiene que ver con resonancias, longitud de hondas o, rebajando la abstracción un punto, en cómo percibimos todo lo anterior. No sólo con los oídos, sino con todo el cuerpo. El sonido reverberando en el suelo, rebotando contra las paredes, infiltrándose de igual modo por los oídos, los pies y las manos, hace que la música tenga una condición que sólo comparte con el arte culinario: remite tanto a un éxtasis físico como emocional. No es sólo la belleza moviéndonos más allá de nuestra zona de confort, es la perfecta disposición física de elementos sacudiéndonos literalmente.

Algo que saben bien Sunn O))).

Soused no deja de ser otro ejemplo de la singular brutalidad de Sunn O))). De su fisicalismo y su versatilidad. Poniéndonos ante drones de duración eterna pensados para ser reproducidos a volúmenes demenciales para sentir las sutiles —sí, sutiles: no es una errata— vibraciones y reverberaciones del sonido, enfrentarse a Soused es como hacerlo con cualquier otro trabajo de su discografía. Es aceptar volver a un estado no más primitivo, pero sí más primario, donde lo sensorial prima por encima de lo intelectual. O lo hace en la medida de con quién estén colaborando. En este caso, Scott Walker.

En esta ocasión Sunn O))) son prácticamente el telón de fondo para que Scott Walker pueda explorar los límites de la textura de su voz. Hasta donde puede subir en los momentos álgidos con notas altas, cómo puede sostener las más bajas o alargar anti-naturalmente todas ellas para, en cierto modo, demostrar como la textura de la música y la voz humana depende de los mismos elementos. Del dominio a la hora de hacer armonizar aquello que, en principio, parece ajeno lo uno de lo otro.

Abriendo con la pausada urgencia de Brando, donde la melodía está ahí para ejercer de base y de réplica a la voz de Walker, para adentrarse en terrenos más conocidos para el grupo en Herod 2014, todo el disco juega con las texturas, ligeras dosis de noise y hasta dónde pueden sostenerse las armonías bajo condiciones adversas. Algo de lo que se ocupa de forma brillante, a la par que siniestra y un tanto irritante, ese perfecto cierre que es Lullaby.

El único problema de Soused, si es que acaso tiene algún sentido definirlo como un problema, es que nos hace desear que hubiera más Walker. Pues si bien Brando es enteramente para él, durante el resto del disco su presencia se diluye, convirtiéndose apenas sí en un acompañamiento agradecido. Algo que nos hace desear la posibilidad de que todo el disco hubiera seguido los derroteros menos abruptos, más atmosféricos y pop, de ese comienzo más innegablemente Walker que Sunn O))).

Pero esto es un disco de Sunn O))). Y quejarse de la menor presencia de la estrella invitada suena más a chiste flojo que a auténtico posicionamiento crítico.

En cualquier caso, Soused tiene la magia de todas las producciones de Sunn O))). Ese infiltrarse más allá de las barreras emocionales, del cliché fácil, a través de arroparnos, del modo más tétrico posible, con una música que se siente más en la piel que en la cabeza. Algo en lo que la indudable técnica de Walker contribuye de un modo excepcional. Incluso si sólo se queda a las puertas de enseñarnos ese nuevo mundo de experiencias que sólo nos insinúa.

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