She, in the haze – Mama said (2016)

por Álvaro Arbonés

En el mundo de la música popular solemos pensar en géneros. Hablamos de si algo es pop, rock, metal y, en la medida de la posible, intentamos encerrar los discursos dentro de subcategorías específicas. Cuanto más cerradas, mejor. ¿Qué hacemos entonces con los artistas que se escapan a las categorías? O intentamos hacerles encajar a la fuerza en otras o los ignoramos. Como si, en última instancia, la taxonomía fuera más importante que el genio artístico.

She, in the haze entran dentro de esa categoría. La categoría de los grupos a los cuales las categorías les vienen pequeñas.

Con todo, es cierto que tienen muchos aspectos que, por sí mismos, pueden verse como parte de determinados géneros. Sus arreglos electrónicos les acercan al synthpop, el interés por lo etéreo les hace sonar dream pop y un tempo bastante vivo desdibuja todo lo anterior. Decir que son indie rock sería correcto, pero también algo ridículo. Son rock por instrumentación, indie porque no han firmado con una multinacional, pero no tienen nada que ver con la ola de rock de influencias post-punk de los 00’s a la cual llamamos indie rock. Shoegaze es lo que les toca más cerca. Al menos, si estiramos mucho lo que es el shoegaze.

Entonces, ¿qué puñetas son She, in the haze? A costa de sonar naïf, son She, in the haze.

Desde el intenso inicio que es Stars hasta la relativamente clásica Claudia pasando por el acercamiento más cercano a lo que sería cierta forma de indie rock japonés más o menos ortodoxo, como es el caso de Behind, todo Mama Said comparte un colorido aire de familia. No circunscribirse a un género. Ni siquiera tener una voz o una instrumentación particularmente compleja. Es la sutil combinación de elementos sencillos aplicados en su justa medida.

Hay synth pop. También hay dream pop, indie rock y shoegaze. Incluso se podría ver ahí cosas derivadas del hardcore. Pero al final son como los ingredientes de una receta: al estar perfectamente combinados, forman un plato refrescante y extraño. Nuevo.

Algo que no habíamos probado antes.

Con todo, nada nos es ajeno en Mama Said. Eso es cierto. Como si de una receta se tratara, los ingredientes son familiares, por extensión, también el resultado lo es: nos remite a sabores conocidos. Pero en última instancia, no podemos decir que ya hayamos probado esta receta. Ni siquiera una igual. Es algo nuevo no porque sea diferente, revolucionario o imposible antes de que She, in the haze existieran. Es nuevo porque nunca habíamos probado esta combinación de ingredientes en esta gradación específica.

Eso es lo que hace excelentes a She, in the haze. Aquello que los emparenta con, por ejemplo, Placebo o Ling Tosite Sigure. No un sonido específico, sino el modo de abordar la música. No como algo a imitar, añadiendo un poco de sí mismos casi como por accidente, sino algo en lo que picotear de aquí y allá para crear su propia receta. Su sabor único e inimitable.

Y, en ese sentido, Mama Said no sólo es un éxito, sino también la clase de disco que nos hace creer que todavía tiene sentido seguir escuchando música. Y hablando de ella. Incluso si muchos preferirían ignorarlo.

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