Watain – Trident Wolf Eclipse (2018)

por Xabier Cortés

No es la primera vez que defendemos en esta santa casa la importancia de esas bandas —dentro del metal extremo pero extensible a otros géneros musicales poco accesibles para los oídos no muy entrenados— que si bien se mantienen dentro del canon extremo, su sonido resulta más amable de digerir para aquellas personas ajenas a los movimientos más alejados del mainstream dentro de la escena metálica. Lo que a finales de los noventa-principios de los dos mil representaban bandas como Dimmu Borgir o Cradle Of Filth —ya se pueden escuchar los espumarajos saliendo de la boca del sector ultratrvue—, hoy en día se puede decir que Watain continua esa senda, junto con los omnipresentes Behemoth, incluso Septic Flesh o, en un escalón más bajo en lo que a extremismo sonoro se refiere, Arch Enemy. Trident Wolf Eclipse —suponemos que el título del disco es un claro guiño a su público objetivo— toca todas las teclas y clichés en lo que a black metal que parece ser la estrategia de estos suecos para sacar su cabecita del underground y copar portadas de revistas metaleras europeas.

Trident Wolf Eclipse se nos presenta con la urgencia y velocidad —y con un primer momento thrash metal total en Nuclear Alchemy, eso también— para abordar rápidamente ese black metal sota-caballo-rey, pero refinado, con una producción limpia y exquisita en la que el equilibrio entre base rítmica, guitarras y voces que desde luego harán las delicias a aquellos/as jóvenes metaleros/as que tras explorar otros sabores del metal han decidido atravesar el umbral de esa puerta mugrienta y abrazar los sonidos más extremos. Cuando hablamos de puerta de entrada —entry level, si prefieren— tampoco estamos defendiendo que a la hora de llegar al metal extremo haya que seguir una serie de pasos, una hoja de ruta marcada de antemano, lo que sí defenderemos en esta santa casa es que resultará más fácil enganchar a oídos no acostumbrados un disco como este Trident Wolf Eclipse —o el The Satanist de Behemoth— que hacerlo con el sonido áspero y poco amable del Filosofem o el De Mysteriis Dom Sathanas. Resultará más fácil encontrar ese detalle que te enganche en la producción cristalina de Watain, en ese riff trotón —frío, pero sin llegar a ser las cuchillas afiladas de Darkthrone— o ese sentido de la melodía frente al caos sónico mugriento que caracteriza a ese underground metálico que tantas alegrías y tantos buenos momentos nos da. No es ningún secreto que Watain bebe directamente de la fuente primigenia, no en vano el riff inicial de Teufelsreich viene directito del Freezing Moon de Mayhem. Quizás demasiado directamente. Pero en un disco de estas características —y para el público al que va dirigido— esto puede ser bueno: da pistas de que hay algo más ahí y alimenta ese afán descubridor que describe a muchos/as connoisseur metaleros/as (y no fuera del ámbito metálico también, claro).

Watain resultará soso, con poca chicha y, si me apuráis, hasta repetitivo a aquellos oídos acostumbrados a lidiar con los sonidos extremos, sobre todo del black metal, pero para esa parcela de futuros enganchados al mundillo, Trident Wolf Eclipse resulta ser una más que acertada puerta de entrada a los sonidos más ásperos. Juzguen ustedes.

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