Coaltar of the Deepers – Submerge (1998)

por Álvaro Mortem

Todo artista aspira siempre a la originalidad. Originalidad entendida no como hacer algo nuevo, sino hacer algo que pueda considerarse su marca de estilo. Un sonido, un color o una forma que pueda considerar suyo. Que siempre que alguien lo imite, remita automáticamente a él. Y si bien todos lo intentan, sólo unos pocos lo consiguen.

Coaltar of the Deepers tienen un sonido muy particular. Densos, oscuros, siempre con un pie dentro del doom más pegajoso y suicida, su sonido se articula en la combinación entre un ritmo melódico rápido, un énfasis especial en la percusión y el uso de múltiples texturas electrónicas. El resultado, en cualquier caso, varía de disco en disco. Pocas discografías son tan singulares y emocionalmente inestables como las de Coaltar of the Deepers. Y en el caso que nos ocupa, Submerge es una peculiar mezcla entre lo puramente doom y lo más cerca que han estado nunca de hacer shoegaze.

Con un gran énfasis en los muros de ruido blanco, ciertos dejes post-hardcore y un regusto doom general, su estilo va cambiando de canción en canción. Si Submerge (The Theme from Red Anger) es un himno shoegaze con samplers limpios para crear contrastes desconcertantes, Tim (Pleasure=Despair) es un ejercicio de dream pop trastornado que acaba codeándose en suciedad con los mejores representantes del sludge y dl++ (Delatetel) [Sadesper Record Mix] es un ejercicio de estilo rayano el techno difícil de categorizar. Pero a pesar de todos esos cambios, de todas esas formas no del todo definidas, siempre escapando, existen ciertos rasgos estilísticos comunes. Siempre suenan a Coaltar of the Deepers.

Al acabar Submerge no podemos negar que nos ha llevado de la mano por una muy variada cantidad de campos, pero tampoco que siempre se ha mantenido dentro de cierta coherencia interna. De un sonido que sonaba emparentado incluso cuando no lo parecía a simple vista.

Por eso resulta difícil juzgar Submerge. En términos clásicos, de coherencia y cohesión, parece deshilachado y sin foco. Pero al oído no lo suena. Suena perfectamente definido. Y la teoría puede engañarnos, pero el oído no.

En otras palabras, Coaltar of the Deepers consiguieron ya en su segundo disco a lo que aspiran todos los artistas: tener un sonido propio. Poder cambiar de género, fondo y forma, ser saqueado por otros u homenajeado por quien se quiera, que lo que les define, ese sonido propio de Coaltar of the Deepers, siempre permanece. Algo que sólo está al alcance de unos pocos. Y Submerge suena propio del grupo tanto cuando se enfangan en un preludio smooth jazz (Silver World) como cuando intentan convertir ese mismo jazz en un pop psicodélico de inspiraciones doom (Sazabi). Todo ello gracias a un perfecto control de los tiempos y la estructura interna del disco, pero también de algo más. De conocer a la perfección como querían sonar y hacer todo lo que estaba en sus manos para conseguirlo. Incluso si eso era ir contra lo comercial, contra lo teórico o contra sí mismos.

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