Perfume – Game (2008)

por Álvaro Arbonés

Sin Perfume no habría pop japonés. No tal y como lo conocemos. Babymetal, Kyary Pamyu Pamyu o Charisma.com no tendrían referencias a las que aferrarse, e incluso DAOKO o Wednesday Campanella tendrían poco margen para moverse en territorios electrónicos con tanta soltura como lo hacen sin el camino que abrió el trío de Nagasaki. Pero hubo un tiempo en que no había Perfume. No porque no existieran, sino porque aún no habían conseguido triunfar. Porque Perfume es también la persona que mejor supo definir su sonido: Yasutaka Nakata.

Game, disco debut del grupo y enteramente producido por Yasutaka Nakata, fue una auténtica conmoción. Y no es para menos. Un grupo semi-desconocido de Hiroshima, cuyos únicos logros eran media docena de singles (recopilados en el irregular Perfume: Complete Best) y haber llamado la atención de un programa de radio popular en Tokyo, logró colocar su disco en lo más alto de los más vendidos, ganar un disco de platino y tener tanta influencia, tanto dentro como fuera del territorio japonés, como no ha tenido ningún otro grupo de techno pop desde los de Ryuichi Sakamoto.

Si sólo fuera por eso, Game ya se merecería ser tenido en cuenta. Pero es que también fue un éxito de crítica. No sin razón.

Polyrhythm, su primera canción, sirve al noble propósito de ejercer de gancho y de introducción. Aquí está condensado todo el estilo Perfume. Énfasis en las percusiones, en los efectos con distorsión y la superposición de voces, melódicas o humanas, con especial atención en las repeticiones y juegos rítmicos. Todas ellas características que podríamos asociar con el propio Nakata como autor —pues, además de productor, fue editor, compositor y escritor de las letras de las canciones—, especialmente considerando el violento cambio desde la bossa nova con tintes electrónicos de los primeros discos de capsule, el proyecto personal de Nakata junto con Toshiko Koshijima, hasta el techno house de Fruits Clipper y Sugarless Girl, publicados durante la grabación de Game.

Todo lo anterior se hará aún más patente según avanza el disco. plastic smile prácticamente podría ser una canción de capsule y Secret Secret guarda más que interesantes parecidos melódicos con los singles más populares de Flash Back, disco de capsule que salió apenas medio año antes.

En cualquier caso, Nagata no ha llegado a producir a prácticamente todos quienes son alguien en el pop horadando siempre en el mismo campo. Ha ido cambiando con el tiempo, amoldándose a lo que exigía cada grupo y cada canción. Pero también dejándose influenciar por lo que estaban haciendo otros entonces.

Chocolate Disco bien podría ser la plantilla para las partes de pop catchy de Babymetal, Secret Secret podría ser una versión low tempo de una canción de Kyary Pamyu Pamyu, aunque Puppy Love no necesita ni de la etiqueta low tempo, y el Precious de MEG no deja de tener un aire de familia con todo el disco, cosa lógica cuando Nagata trabajo en ambos durante el mismo año. Pero también resulta interesante como la homónima Game parece directamente inspirada en el sonido de The One, de Shinichi Osawa, disco aparecido poco menos de un año antes y que, sin ninguna duda, sirvió para abrirle puertas. Porque ningún artista crea en el vacío y Nagata tampoco es la excepción.

Pero basta de hablar de Nagata. ¿Es que acaso las chicas no pintan nada aquí? Por supuesto que sí. Y mucho. Con un buen equilibrio entre las voces, aunque aún sin sumergirse en los momentos solistas tan demarcados de posteriores discos, Ayano Ōmoto, Yuka Kashino y Ayaka Nishiwaki consiguen que sus voces resulten lo suficientemente distintivas como para poder identificarlas al instante como Perfume. Algo que es lo que ha permitido al grupo mantenerse no sólo singular, sino necesariamente unido a los cuatro nombres que dieron forma a este disco.

Especialmente cuando ganen protagonismo en discos posteriores.

Es por eso que, al final, lo más interesante de Game es que resulta imposible destriparlo de forma aséptica. No por la cantidad de nombres implicados, sino por la cantidad de capas que posee. Incluso si obviáramos el contexto histórico, si pasáramos por alto sus influencias y a quien influencia, nos queda un disco sólido, complejo, lleno de matices y cambios.

No un pastiche mal hilado de canciones pensadas para funcionar en la ra radiofórmula, que es en lo que se ha convertido la industria pop americana, sino un disco. Una obra completa por sí misma, donde las canciones dialogan las unas con las otras, para conformar un todo lógico y coherente.

Es por eso que no resulta extraño que Perfume sean aún hoy extremadamente populares e influyentes, sino que GAME siga siendo su disco más vendido. Es una piedra de toque. Un totem. Un monumento. Una obra que nos recuerda que claro que es posible hacer un disco de pop sin caer en la imposición industrial de concebir la composición como una cadena de montaje. Porque a fin de cuentas, si algo es Game, es una obra de autor. Un autor con cuatro nombres: Yasutaka Nakata, Ayano Ōmoto, Yuka Kashino y Ayaka Nishiwaki.

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