marucoporoporo – In Her Dream (2018)

por Álvaro Mortem

Existe cierta belleza que sólo es posible o en la desnudez o en el sueño. En lo que no oculta nada. En lo que ni siquiera parece consciente. Pues en la vulnerabilidad de lo que se muestra sin concesiones, es imposible ocultar los defectos con artificios. Queda a la vista ya no sólo lo que se tiene, sino muy especialmente lo que no se tiene.

Eso se hace patente en el primer trabajo de marucoporoporo.

Haciendo uso de melodías simples, sin grandes artificios, lo que queda tras una escucha minuciosa es la propia desnudez de sus canciones. Percusiones ausentes de todo énfasis, instrumentación etérea y un pulso milimétrico para saber donde colocar cada pequeño arreglo construyen un conjunto dulce, melancólico y desprovisto de cualquier impostura. Algo que se puede apreciar ya desde Sunshine, canción que nos remite hacia una versión limpia, sin aspavientos ni necesidad de ocultar nada, del Souvenirs d’un autre monde de Alcest

Es la misma idea base. Creación de paisajes oníricos, como de cuentos de hadas, pero donde los franceses tiran de black metal y doscientas capas, la japonesa no se sale de su instrumentación limpia y unos efectos esparcidos aquí y allá para conceder más peso a lo que va articulando su voz.

Algo que se hace notar más cuanto más avanzamos en el disco.

Touch the Hand elige el camino de ir sumando variaciones que van desarrollándose en ciclos hasta conformar una preciosa polifonía de voces, Dear abraza un combo de piano y voz colindante con el jazz que aturde en su naturalidad y ausencia de artificio y Little Boy and Girl rescata las formas de Sunshine para cerrar en un tono más introspectivo un disco articulado sobre esa desnudez casi proverbial que hace de marucoporoporo una músico excelente.

Pero por excelentes que sean las demás canciones, donde consigue llegar más lejos es en Never Let Me Go.

Siguiendo la misma línea que asume en Dear, pero con una estructura enteramente pop, va sumando a la ecuación no sólo una mayor complejidad estructural, sino también unos violines que la alejan con delicadeza del tono Joe Hishaishi que por momentos parece acabar rozando la línea de piano. Algo que acaba por empacar a la perfección con los sutiles cambios de voz, firmando así una canción que bien podría haber sido el multipremiado tema principal de una película que nunca ha existido.

O de una nueva versión de la novela homónima de Kazuo Ishiguro.

En cualquier caso, la belleza de In Her Dream radica en su sutilidad. En la belleza que transmite al parecer siempre entregándose, con fragilidad y belleza, a unos vaivenes delicados, pero no por ello menos cargados de sentimiento. Porque marucoporoporo, como todos los grandes, parece exigirnos no que escuchemos su disco una sola vez, sino una infinidad de veces. En bucle. Como si nos adentráramos en un dulce sueño que, por antojarse más verdadero y frágil que nuestra vida, nos hiciera desear que no volviéramos a despertar jamás.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: